Gijón, Víctor RIVERA
Será en los prolegómenos del encuentro que mañana disputarán disputarán el Sporting y el Zaragoza de Marcelino en El Molinón. Y es casi seguro que se va a emocionar, casi siempre se emociona y eso le honra. El Molinón entonará al unísono el «Cumpleaños feliz» para el más grande futbolista que ha tenido nunca el Sporting. Enrique Castro González (Oviedo, 23-9-1949) cumple hoy sesenta años y al sportinguismo no le ha pasado desapercibido el aniversario del actual delegado del primer equipo.
Han pasado ya 32 años desde que Quini colgase las botas tras disputar un encuentro entre los dos equipos de su vida: Sporting y Barcelona. Pero, todavía hoy, el Brujo sigue siendo un ídolo de los amantes del fútbol a nivel nacional. Nadie en el Sporting firma tantos autógrafos, ni recibe tantos reconocimientos como Quini, auténtica imagen y estandarte del club gijonés.
No es para menos. Su palmarés deportivo incluye siete trofeos Pichichi (cinco en primera, tres de ellos con el Sporting y dos con el Barcelona, y dos más en Segunda). Nadie ganó tantos como él en la historia del fútbol español. Sus títulos por equipos llegaron durante su etapa en el Barcelona, donde coincidió y trabó amistad con Maradona y Schuster: una Recopa de Europa, dos Copas del Rey, (una de ellas ante el Sporting al que le marcó dos goles), una Copa de la Liga y una Supercopa. También fue campeón de Europa con la selección española amateur. Vistió en 35 ocasiones la camiseta de la selección española, con la que marcó 8 goles y disputó dos mundiales y dos eurocopas.
Fuera y dentro del fútbol, Quini se hizo querer por su bonhomía y su célebre sentido del humor. Quini siempre está de broma. Ni siquiera la enfermedad que le atacó hace unos años y que ya ha superado le hicieron perder la sonrisa. En su vida, hubo de todo. Incluso fue secuestrado durante su etapa en el Barcelona en uno de los episodios más dramáticos del fútbol español. Ahora Quini vive tiempos felices con su Sporting, al que acompaña por los campos de Primera División. Como tiene que ser.