Oviedo, José PALACIO
El Oviedo volvió a ceder un empate en el Carlos Tartiere, el tercero consecutivo desde que comenzó la Liga, y el tercero también en el que los azules volvieron a quedarse en inferioridad numérica, esta vez por la expulsión de Barral, en el minuto 21. A pesar de todo, los azules tuvieron la oportunidad más clara para decantar el partido a su favor, en un penalti que lanzó Curro y detuvo el portero cántabro, Pablo, en el tramo inicial de la segunda parte.
Los azules fueron de menos a más, a pesar de jugar más de una hora en inferioridad y sólo cedieron en el tramo final cuando el esfuerzo físico que habían realizado les comenzó a pasar factura.
Raúl optó por dar entrada de inicio a Manu Busto e Invernón, en lugar de Iván Ania y Jandro. Los azules salieron con un esquema en el que el técnico pretendía dar mayor prioridad al juego interior, buscando la conexión de Busto y Rayco con Miguel, mientras que las bandas eran ocupadas por Rubén González e Invernón.
En el inicio del partido. los azules no tuvieron continuidad en su juego ante un Racing bien colocado que además realizaba la presión muy arriba. Los oviedistas tuvieron muchos problemas para circular el balón y cuando lo lograban lo hacían de manera muy lenta, dando mucho tiempo para los repliegues de los cántabros, que además de defenderse con orden intentaron siempre dar criterio a la salida del balón y acercarse con peligro a la portería de Aulestia. El portero vasco evitó que el Racing B se adelantase en el marcador en el minuto 13, al desbaratar un claro remate de Nando.
Sin continuidad en el juego y con la línea de ataque muy aislada, a los azules se les puso todavía más cuesta arriba el partido con la expulsión de Barral, en el minuto 21. El árbitro estimó que el defensa azul desbarató una clara ocasión de gol al derribar a Luisma cuando se disponía a entrar al área y los oviedistas volvían a quedarse en inferioridad -la cuarta vez en cinco partidos-. Raúl retrasó la posición de Invernón al lateral y el Oviedo, aunque siguió sin lograr el control del partido, tampoco pasó apuros. Es más, en el tramo hasta el final de la primera mitad, los locales tuvieron una clara ocasión de Invernón, tras una pared con Miguel, para adelantarse en el marcador, pero su disparo cruzado, en el minuto 38, salió desviado.
La segunda mitad se inició con más ritmo por parte del Oviedo y esa intensidad provocó las primeras ocasiones claras. El portero cántabro, Pablo, tuvo que emplearse a fondo para despejar un buen lanzamiento de Curro, a los diez minutos, y dos después volvió a ser decisivo al detener el penalti lanzado por el propio Curro, tras un derribo de Juanlu a Miguel.
A pesar de la clara oportunidad desperdiciada, el Oviedo no perdió la cara al partido y no cesó su intensidad ante un Racing bien posicionado, pero muy previsible en cuanto se acercaba a la zona de definición.
En los últimos 25 minutos Raúl dio entrada a Iván Ania y Moré buscando una mayor profundidad en las bandas, pero el juego de los azules ya no tuvo la continuidad del tramo inicial, ya que a los oviedistas les comenzó a pasar factura el gran esfuerzo físico que habían realizado. En definitiva, paso corto del Oviedo en un partido que fue de menos a más y que pudo decantar a su favor a pesar de jugar más de una hora con un jugador menos por la expulsión de Barral.