Gijón, Víctor RIVERA
La ocasión la pintan calva. El Sporting llega a la cita de esta noche pletórico de moral y en un gran estado de forma, tras su victoria ante el Almería y su prestigioso empate en Valencia. El Zaragoza, en cambio, llega herido física y moralmente. Los aragoneses han encadenado dos derrotas consecutivas, la última, en casa ante el Valladolid, especialmente dolorosa. Además, con la lesión de Obradovic en la mañana de ayer las bajas del conjunto maño se elevan a diez, pero, cuidado, nunca nadie puede fiarse de un equipo al que entrena Marcelino García Toral.
Es cierto que parece el momento propicio para recibir al Zaragoza. Marcelino dispone únicamente de doce futbolistas del primer equipo que no sean porteros, esto le obligará a adaptar a varios a posiciones que no son las suyas. Es el caso del ex rojiblanco Pulido, que hará las veces de lateral derecho, y de Jorge López, quien deja la banda para hacer de segundo delantero, puesto en el que ya le marcó un gol al Valladolid el pasado domingo. Con todo, el de Careñes presenta un equipo competitivo, en el que tienen acomodo Pennant, veloz extremo llegado del Liverpool, Ponzio, Arizmendi, Ayala o el portero internacional Carrizo.
Preciado, por su parte, recupera a Cuéllar, aunque no será titular. El técnico apurará los plazos antes de decidir el número exacto de cambios que introduce con respecto al equipo que empató en Valencia. Sastre, Iván Hernández, Luis Morán y Bilic son algunas de las novedades que parecen seguras en la alineación del técnico, pero podría haber más, Preciado medita situar a Pedro como interior izquierdo y dar descanso a Diego Castro.
A pesar de la hora, se espera una buena entrada en El Molinón para ver el regreso de Marcelino y para arropar a un equipo que ha logrado ilusionar a su afición en este inicio de Campeonato. La visita del Zaragoza, uno de los fuertes en la liga del Sporting, será una buena prueba de fuego para la solidez defensiva demostrada por el equipo.
Será un partido muy emotivo para varios de sus protagonistas y también para el delegado rojiblanco, Quini, a quien el campo entero le cantará el «Cumpleaños feliz» en los prolegómenos del encuentro. Será el inicio de lo que se espera que sea una fiesta deportiva. El Sporting afronta en cuatro días dos enfrentamientos ante dos rivales directos, Zaragoza y Osasuna. Dos buenos resultados lanzarían a los rojiblancos en la clasificación, les darían la tranquilidad necesaria para afrontar las próximas citas ligueras y desatarían la euforia en una afición con tendencia a los excesos.
También será una buena oportunidad para que futbolistas que no han tenido hasta ahora todos los minutos que deseaban puedan reivindicarse. Es el caso de Bilic o de Luis Morán, dos jugadores acostumbrados a sentirse importantes en el equipo y que se han quedado rezagados en la carrera por la titularidad.
El Sporting afronta un partido trampa. Unos de esos encuentros que parecen sencillos por teórica debilidad del rival -diez bajas debilitan al más pintado-, pero los rojiblancos deben ir más allá de la piel de cordero y no fiarse de un Zaragoza con potencial para dar un par de dentelladas. El Sporting intentará hacerse fuerte en un Molinón en obras para seguir con paso firme en su carrera hacia la permanencia. El nuevo Sporting pasa otro examen. Si mantiene el nivel mostrado hasta ahora, lo superará con nota.