JOSU URIBE
El fútbol no sabe de nombres ni de historia, y sí, de rendimiento sobre el campo. Hace dos temporadas el Real Zaragoza jugaba la copa de la UEFA, e hizo un esfuerzo importante para configurar un equipo poderoso. Contrató a un entrenador de prestigio y conocedor de la casa, como era Víctor Fernández, junto con un ramillete de jugadores de la talla de Diego Milito, Aimar, Ayala, Sergio García, D'Alessandro, Ewerton... Pero el fútbol es demoledor. Poco sacrificio, mucho individualismo, nula unión del grupo y una presión de la que no supieron salir, acabó con sus huesos en la Segunda.
De la mano de uno de los técnicos importantes del momento, como es Marcelino, se pusieron manos a la obra, recuperando la categoría perdida. No fue fácil. Tuvieron más de un problema y sólo un sprint final acorde con el potencial de la plantilla les llevó de nuevo a la élite. Cuando utilizaron la calidad que tenían en beneficio del equipo, y entendieron los roles de Segunda, fue cuando lo consiguieron. La vuelta de los maños es siempre buena para nuestro fútbol, por historia y masa social.
La dirección técnica de Marcelino les hace ser un equipo valiente y agresivo, un equipo con dos puntas que plantea los partidos para ganarlos, intentando llevar siempre la iniciativa. La presión e intensidad en el juego, son las armas del técnico asturiano. Sus equipos obligan al rival a jugar en poco espacio y a tener poco tiempo para pensar. El ritmo y la intensidad, son sus señas de identidad.
La portería está bien cubierta con el argentino Carrizo y López Vallejo. Tienen ciertos problemas en los laterales, con la adaptación de un pivote como Ponzio a esa zona, junto a Paredes y Obradovic en la zona izquierda. El centro de la defensa está bien cubierto y con jugadores de garantía, como Ayala, Pavón y Pablo Amo; ¡excelente jugador el madrileño! El doble pivote está formado por jugadores de gran nivel: Gabi, Luccin y el colombiano Abel Aguilar. Las bandas están ocupadas con jugadores de gran velocidad y desborde, como el inglés Pennant en derecha, junto a los zurdos Babic y Songo'o, jugadores que buscan el desborde y la línea de fondo; a veces tienen problemas en los balances defensivos. Arriba es un equipo que se ha quedado cojo con las lesiones de dos hombres tan importantes como Uche y Braulio, dejando la punta del ataque para Ander Herrera o Jorge López, jugadores con gran calidad, pero que no se encuentran cómodos jugando de espaldas. La última referencia la tienen en Arizmendi, jugador con mucho físico, pero también con mucha calidad individual.