Siempre he creído en las tradiciones como algo importante en la vida, y en el fútbol hay lugares donde este deporte se respira de forma especial. El pasado miércoles coincidí con un viejo amigo como es Enrique Martín y recordamos muchas de las batallas futbolísticas que vivimos juntos. Entre los diferentes temas que salieron a colación hubo uno al que dedicamos más tiempo que a los demás, y ése fue su etapa como extremo izquierdo de Osasuna y sus enfrentamientos con el Sporting. Me comentaba lo grande que era aquel equipo y lo bien que jugaba al fútbol. Aquella fue una época dorada para nuestro Sporting a la que sólo le faltó algún título, aunque cerca estuvo, para que fuera redonda del todo.
Osasuna es un club que está basado en los valores del fútbol navarro, con mucha gente de la cantera y un grupo de jugadores de fuera que sean capaces de elevar el rendimiento del grupo. Su presupuesto siempre se ajusta a su economía, siendo su principal objetivo, temporada tras temporada, la permanencia. Tener mucho sentido común a la hora de tomar decisiones y una afición siempre fiel con el equipo son dos valores importantísimos de los navarros que algunos equipos deberían copiar.
En el banquillo tienen un entrenador importante como es José Antonio Camacho, fiel a sus ideas basadas en la intensidad y el buen fútbol, que sabe trasmitir carácter y espíritu ganador a sus grupos. Creo que es un hombre hecho para la cultura osasunista y que esta temporada, después de los sufrimientos pasados en la anterior, espera poder cerrar el curso con mucha más tranquilidad.
Han tenido bajas importantes, como las de Cruchaga, Plasil, Flaño, Ezquerro y Antonio Hidalgo, todos ellos con minutos en las últimas temporadas, pero también han traído algún refuerzo que aporta calidad y experiencia como el zurdo Calleja o el malagueño Aranda, un jugador de gran potencia en la punta del ataque.
En la portería Ricardo ha vuelto a recuperar crédito por delante de Roberto, aunque los dos son grandes cancerberos. La parte de atrás está formada con mucha gente de la casa: Oier, Josetxo, Monreal, Azpilicueta o Miguel, junto a dos hombres de experiencia como Sergio y Roversio, van a ser los principales baluartes en esa parcela. El medio del campo destaca por el mucho trabajo y la presión constante de jugadores como Puñal, Vadock o Esparza, dejando la calidad para el iraní Nekouman, jugador con mucha presencia y buen fútbol. La velocidad y el desborde en las bandas tiene nombre propio con Juanfran, Calleja y Delporte, dejando el toque de calidad para el iraní Masoud, jugador irregular pero de unas condiciones técnicas increíbles y una capacidad de desborde muy alta. Y en la punta de ataque habrá que tener en cuenta la velocidad de Aranda, el trabajo incansable de Pandiani, la calidad de Dady y la irrupción del canterano Galán, que después de hacer muchos goles en el filial se está haciendo un hueco en el primer equipo, habiendo marcado ya su primer gol en Primera.
Éste es Osasuna, un equipo con alma y corazón que se entrega en todos los partidos, con una ciudad volcada con sus colores y un club con las ideas muy claras. Muchas de sus carencias y limitaciones las han ido solventando con un espíritu guerrero muy grande, y eso en fútbol es muy importante.