Cuenca,
Miguel L. SERRANO
Punto bueno porque el Oviedo se sobrepuso otra jornada más, y ya van cinco, a una expulsión con más de media hora por delante. Y punto malo para esa urgencia histórica que advierte a los azules de que deben estar arriba, peleando por el ascenso. Son siete puntos de 18 posibles los que cuenta el Oviedo en su casillero, bagaje esperanzador para cualquier otro menos para el equipo de Raúl. Pura idiosincrasia oviedista. Empate insulso y descafeinado, ciertamente, entre dos equipos que por ocasiones de gol merecieron perder los dos. Un encuentro tedioso y gris, desesperadamente aburrido, prototipo de la categoría, sin más.
El resultado pasará de puntillas por la semana porque, con perspectiva, no es malo para el Oviedo. Lo que se abonará al populismo a partir de hoy es el asunto de las expulsiones, una circunstancia sorprendente que asombra a propios y extraños. Ayer, la roja semanal le tocó a Gonzalo en una acción un tanto injusta, en la que el delantero se trastabilló con un ligero contacto. Pero lo cierto es que se fue a la ducha y el equipo se volvió a quedar en inferioridad por quinta vez en seis partidos. Los azules sólo suman una victoria, casualmente el único día que lograron finalizar con once.
La acción de Gonzalo, en el minuto 55, poco cambió el partido, la verdad. Hasta entonces, uno y otro mostraron inactividad atacante, cierta solidez defensiva y mucha pelea en el medio. Dominaban los dos y no dominaba ninguno. Desde entonces, el Conquense apretó y se adueñó de la posesión sin mayores ocasiones y los azules se defendieron con fiereza y atacaron tímidamente, recogiendo las sobras de las disputas de Miguel y algún balón parado que otro.
Los de Raúl, en ese segundo período, estuvieron próximos al gol en un lanzamiento de falta sobre la bocina -que supuso la expulsión del local Javi Hernández- de Iván Ania que se fue alto, un trallazo de Jandro desde dentro del área desviado y un clarísimo contragolpe también de Ania que el zurdo malgastó horriblemente, cual principiante.
Intermitentes acciones, escasísimas para llevarse el botín. Los asturianos no dominaron, pero tampoco lo pasaron mal. Inquietó el Conquense, sobre todo cuando salió Lucas. El espigado delantero hizo trabajar a Aulestia con un difícil disparo cuyo bote dificultó la parada al portero. Antes, Juanma, de lejos, y Cristian, a la media vuelta, lo intentaron de mejor forma, pero sus remates salieron lamiendo el poste. Eso y un gol bien anulado a Ubis por fuera de juego. El Oviedo salió de inicio con Manu Busto en la izquierda y Rayco y Miguel arriba, resguardados atrás por Curro y Pelayo. El canterano, de los mejores, brilló en el medio hasta que se desplazó a la zaga cuando Gonzalo abandonó el campo. Porque en la primera parte, se vieron 45 minutos infames en los que todo parecido a un partido de fútbol fue mera coincidencia.
Un par de ocasiones livianas para cada equipo, un disparo de Jandro flojísimo y una internada estéril de Rayco y nada más. Los locales, salvo una internada de Óscar Silva en un balón que se comió Rubén González y un remate de Juanma a la salida de un córner, poco tuvieron que decir.