Gijón, Ángel CABRANES
El Sporting B pecó de inocente ante una Gimnástica de Torrelavega con más oficio. Los rojiblancos se fueron del partido en la última media hora de juego fruto de las provocaciones rivales y de la rigurosidad del colegiado Bilbao Vizcaíno, que dio un auténtico recital a la hora de mostrar tarjetas. La expulsión por agresión del rojiblanco Carracedo y la del visitante Siro por doble amarilla, ambas en la misma jugada en el minuto 62, desniveló el encuentro. Ahí nació el primer gol, obra de Dani Cobo. Cinco minutos después, una nueva expulsión por agresión de Joni López a Collado, puso las cosas más fáciles a los cántabros. El mismo Collado aumentó la renta y la reacción rojiblanca llegó en el 86, merced a un tanto de Lázaro. A punto estuvo de obrarse la remontada en el descuento, pero Carlos marró un penalti que él mismo había provocado.
Un filial entonado en la primera media hora de juego prometía poder contemplar la cuarta victoria de los rojiblancos en Liga. El dominio en el juego no se tradujo en ocasiones, ante una Gimnástica que supo madurar el encuentro a base de una buena disposición táctica y un férreo trabajo defensivo. La primera ocasión fue para los visitantes y llegó en el minuto 26, en un balón largo a Collado que finalizó sin consecuencias.
Fue entonces cuando los gijoneses comenzaron a sufrir la habilidad de los dos extremos cántabros, Cris y Bubu, quienes se convirtieron en los protagonistas de las acciones de peligro. Bubu puso a prueba a Raúl, muy serio durante todo el partido, tras fuerte disparo. En el minuto 36 Cris botó un córner envenenado que volvió a obligar al portero rojiblanco a emplearse a fondo. La oportunidad más clara de los rojiblancos estuvo en la cabeza de Carlos Álvarez en el minuto 38 tras centro de Portilla, pero su remate se fue a las nubes.
Tras la reanudación, la Gimnástica acrecentó su dominio y supo interpretar la facilidad del árbitro a la hora de mostrar tarjetas para provocar y sacar del partido al Sporting B. Una fuerte entrada de Carracedo en el minuto 64 y una posterior patada desde el suelo a Bubu provocó su expulsión, mientras el visitante Siro veía la segunda amarilla por protestar. El saque de la falta, en jugada ensayada, terminó en las botas de Dani Cobo que cruzó el balón a la red rojiblanca.
Fue entonces cuando comenzó la locura. Joni López también resultó expulsado por un rifirrafe cinco minutos después que desencadenó el segundo tanto, obra de Collado. La entrada de Borja Lázaro y Carlos dio más mordiente al ataque gijonés. El primero acortó diferencias tras un bonito recorte en el área y el segundo provocó un penalti en el descuento tras un manotazo sin balón de un defensa cántabro. El propio Carlos se encargó de lanzar la pena máxima, que despejó Crespo para dar los tres puntos a la Gimnástica.