La categoría alevín estrena esta temporada nuevo formato. El fútbol-8 ha pasado a ser el único modo de juego para niños de entre nueve y once años. Lo ha hecho sustituyendo al fútbol-7 y al fútbol once, que venían desarrollándose hasta el momento. El objetivo, intentar una adaptación progresiva de los pequeños desde su paso de las reducidas dimensiones de fútbol pista, donde comienzan su formación, a las amplias dimensiones de un campo de fútbol oficial. El pasado mes de abril la Federación Asturiana aprobó que todos los alevines disputaran sus partidos en esta modalidad, convirtiendo a Asturias en la única región de España en la que todos los partidos de esta categoría se disputan bajo la fórmula del fútbol-8.
«El fútbol-8 en categoría alevín es todavía mucho más completo y positivo que el fútbol-7 de cara a la transferencia hacia el fútbol once», declaraba Juan Ramón López Caro, seleccionado español sub-21 hace unos meses en Oviedo, donde asistió como ponente en una doble jornada sobre aspectos preventivos en medicina de fútbol y debate sobre fútbol 7 u 8 en categoría alevín. López Caro apuntaba algo más: «se trata de una ventaja considerable en una edad muy temprana desde la perspectiva táctica, técnica y física».
Muchos expertos en la formación de futbolistas opinan de la misma manera. El paso de fútbol pista -de dimensiones reducidas y en el que participan cinco jugadores- a fútbol campo -de once jugadores y de unas dimensiones que en algunos casos casi triplican a las anteriores- era el más traumático de todo el fútbol base. Algo que se ha tratado de corregir en las últimas temporadas.
En Asturias existían hasta esta temporada dos formatos: Fútbol-7, dividido en tres grupos por proximidad geográfica y fútbol once, dividido en tres categorías en función del nivel deportivo.Todos ellos se han aunado este año. Se han respetado las categorías existentes (Primera, Segunda y Tercera), y en esta última se han integrado los conjuntos que antes militaban en fútbol-7. Diez grupos componen ahora la Tercera alevín, el doble que el año pasado.
En cuanto a reglas de juego son prácticamente las mismas. El campo será un rectángulo de una longitud máxima de 68 metros y mínima de 45 metros, y de una anchura no mayor de 45 metros ni menor de 30. Cuenta con la particularidad de que existe una línea que delimita el fuera de juego. Situada paralela a la de meta pero adentrándose doce metros en el terreno de juego, sólo a partir de esta puede ser señalada la infracción.
Las porterías son de seis metros de longitud y de dos metros de altura. La anchura y el grueso de los postes y del larguero transversal no podrán exceder los 12 centímetros. El partido se disputará en dos periodos de 30 minutos cada uno, en el que tomarán parte ocho jugadores de cada equipo.Podrán realizarse cuantos cambios se deseen con la previa autorización del árbitro.
Esta innovadora medida promete dar un impulso a la mejora del nivel deportivo y formativo de la base. Asturias quiere ser ejemplo de escuela para alevines.
Gijón, Ángel CABRANES