Oviedo, M. D. B.
Oviedo, E. C.
Oviedo, E. CASERO
Un año y cuatro meses después, la figura de Fermín Álvarez vuelve a asomarse al primer plano del Oviedo para lidiar con una situación delicada. No tanto como la de la última semana de mayo de 2008, cuando tuvo que hacerse cargo de la plantilla que tenía que remontar el 4-1 recibido en Caravaca. La celebración de un gol, un pelín larga, de Curro evitó probablemente que Fermín ascendiese a los altares del oviedismo. Fermín sabe que ahora su presencia al frente de la plantilla oviedista es puramente simbólica, mientras llega el sustituto definitivo de Raúl González.
Fermín Álvarez (Oviedo, 13 de marzo de 1973) no tiene mayor ambición futbolística que servir al Real Oviedo, el equipo que empezó a considerar suyo desde que, con 3 años, su padre le empezó a llevar al viejo Carlos Tartiere. Por eso se siente afortunado simplemente con el trabajo del día a día en El Requexón, ya sea como ayudante en el primer equipo. O, como desde mediada la pasada temporada, entrenador del filial, el Vetusta, al que ascendió a Preferente.
La fidelidad es una virtud fácilmente reconocible en Fermín, que ha sido la sombra ideal de los entrenadores del Oviedo desde la temporada 2006-07. Primero con Toño Velázquez, Ramiro Solís e Ismael Díaz Galán, en la campaña que acabó con el descenso a Tercera División. Y en la siguiente, como segundo de «Lobo» Carrasco, al que sirvió con su lealtad y discreción habitual pese a no estar de acuerdo con muchas de las decisiones del «mediático» técnico.
Fermo, como le llaman sus amigos, es un especialista en generar buen ambiente en el vestuario, gracias a sus dotes de mando unidas a un carácter tranquilo y conciliador. Precisamente, lo que más falta hacía en aquellos días previos al partido de vuelta con el Caravaca. Y, quizá, lo que necesitan ahora unos jugadores a buen seguro desconcertados con la situación que vive el club.
En aquel momento, a Fermín y sus jugadores le pedían poco menos que un milagro. Ahora, si el domingo se sienta en el banquillo del Tartiere, sólo buscará tres puntos que, tal como están las cosas en el Oviedo, serían la mejor terapia contra el mal humor.
Tras su destitución como técnico oviedista, Raúl González recibió ayer un ofrecimiento que no hace mucho tiempo rechazó: hacerse cargo de la cantera azul como responsable del Requexón, un puesto que los dirigentes de la entidad ya desde el pasado verano piensan que es idóneo para él por su experiencia con la categorías inferiores del Avilés, y que Raúl desestimó en junio al afirmar que era el entrenador del primer equipo oviedista y sus intenciones, según declaraba, «sólo pasaban por ocupar el banquillo».
Los consejeros del Oviedo, tras comunicar al ya ex técnico oviedista su destitución, aseguran que le ofrecieron el cargo que ya el pasado verano, cuando quisieron poner en marcha el conocido como «proyecto de tres patas» -Raúl como responsable de la cantera, Fernando Vázquez como técnico del primer equipo, y José Manuel Martínez como director deportivo-, intentaron que aceptara, y que ahora el avilesino «se lo estaba pensando», aunque las verdaderas intenciones del técnico pasan por una rescisión de su contrato, con la indemnización correspondiente, antes de negociar un nuevo puesto.
Raúl González llegó al Oviedo en la temporada 2008/2009, después de que a los azules se les escapara el ascenso a Segunda B con el Caravaca. Junto a José Manuel Martínez planificó la campaña de los azules, y consiguió durante la pasada temporada los mejores números del fútbol español, finalizando campeón de su grupo de Tercera, y logrando el ascenso de categoría. En la presente campaña ha conseguido 7 de los 18 puntos posibles, tras haber cosechado un triunfo ante el Atlético de Madrid B, una derrota en Guadalajara y cuatro empates ante Toledo, Alcorcón, Racing B, y Conquense.
El consejo de administración del Oviedo ha declinado recurrir la tarjeta roja directa que el pasado domingo vio el central Gonzalo en el choque ante el Conquense «porque las imágenes no contradicen la redacción del acta, y no se puede asegurar que no hubo contacto», comentaron fuentes del club.
Una decisión que choca con lo declarado por el hasta ayer técnico, Raúl González, tras la sesión de entrenamiento. Aunque señalaba no ser el más indicado para hablar de un posible recurso a la cartulina roja, «consideramos que la tarjeta ha sido injusta y ahí están las imágenes, así que espero que se recurra y que salgamos airosos de la situación, y que el castigo ya lo hayamos tenido ayer y no lo tengamos también el domingo que viene porque sería el colmo».
Por su parte, el jugador prefería no opinar sobre un posible recurso, pero sí que esperaba que las decisiones arbitrales dejaran de ser tan perjudiciales para el equipo. «No sé lo que hará el club, pero los árbitros tienen que cambiar su dinámica y dejar de sacarnos de los partidos y de todas estas historias porque no compensa», afirmaba, «no es normal que en seis partidos nos expulsen a cinco jugadores y juguemos tantos minutos con diez, pero yo creo algún día esto tendrá que cambiar».