Gijón, Víctor RIVERA
El nuevo Sporting ha perdido la alegría. La experiencia de la temporada pasada ha servido como proceso de maduración para una plantilla que nunca había volado tan alto. La osadía de Preciado, su gusto por la improvisación y el desorden táctico, sumados a la frescura de unos futbolistas con hambre de hacerse un hueco en la élite, dieron como resultado un equipo alocado. Los partidos del Sporting eran cualquier cosa menos aburridos y solían incluir un festival de goles repartidos siempre a partes desiguales. La mejor prueba fue que los rojiblancos completaron el curso con un único empate en las jornadas finales ante el Athletic.
Un año después el Sporting se ha vuelto un equipo serio. Los partidos se deciden en cuestiones puntuales y los márgenes de victoria -con la excepción del intratable Barcelona- son siempre mínimos. Los rojiblancos se han instalado en la normalidad de una Liga preñada de equipos modestos que sudan cada punto. Los partidos del nuevo Sporting son más aburridos, más trabados, más tácticos, si se quiere. Los de Preciado reciben menos goles este año (dos tercios menos que en la quinta jornada de la campaña anterior), pero también marcan menos (un tercio menos). Otro dato curioso es que los rojiblancos rentabilizan mucho mejor sus goles. Con cuatro tantos, han sido capaces de sumar cinco puntos. En la campaña anterior, los seis goles marcados en las cinco primeras jornadas no dejaron ni un solo punto en el casillero rojiblanco.
El Sporting ocupa el vigésimo cuarto puesto de la clasificación, pero es el antepenúltimo de la tabla de goleadores. Tan sólo el Xerez, que aún no ha logrado ver puerta, y un sorprendente Tenerife, que suma seis puntos con sólo tres goles, han marcado menos tantos que los de Preciado. El decepcionante Villarreal es penúltimo con cuatro dianas, las mismas que han firmado los rojiblancos.
La buena noticia llega desde atrás. La defensa del Sporting ha dejado de ser un coladero. En los cinco primeros partidos de la campaña anterior (en los que se enfrentó a Getafe, Sevilla, Barcelona, Madrid y Villarreal) los porteros del Sporting recogieron el balón de su portería en veinte ocasiones. Este año (tras jugar ante Barcelona, Almería, Valencia, Zaragona y Osasuna) han recibido siete goles. Unos números más que aceptables. Tan sólo hay siete equipos de la categoría que hayan sido batidos en menos ocasiones: Madrid (2), Barcelona, Sevilla y Mallorca (3), Almería (5) y Deportivo y Osasuna (6).
El nuevo Sporting tiene más empaque y, aunque acusa las ausencias de sus futbolistas más determinantes, parece más competitivo. Habrá que esperar a ver cómo evoluciona, pero hasta el momento ha dado síntomas de estar mejor armado para la pelea que la temporada anterior. El objetivo ahora es que no se repitan partidos como el de Pamplona.
t Cuéllar recae y vuelve Matabuena. El guardameta Cuéllar dio el susto de la sesión de ayer en Mareo. El portero sufre unas molestias en la rodilla derecha, de la que fue operado, y tuvo que retirarse del entrenamiento. El portero es duda para el domingo, lo mismo que Maldonado, quien tuvo que ser sustituido por una contractura en un aductor. Luis Morán está a la espera de una resonancia y Míchel, Lora, Gerard y Camacho arrastran molestias.
Mientras, con el alta de Sergio Matabuena, Preciado recupera a uno de sus hombres de confianza. El trabajo oscuro y generoso del cántabro en el tramo final de la pasada temporada fue una pieza clave para que los rojiblancos lograsen la permanencia. «De momento, espero ir mejorando y estar con posibilidades de poder ir entrando en el equipo», explica el centrocampista. Con la vuelta de Matabuena, que podría ser el escudero ideal de Rivera, aumenta la competencia en el centro del campo. Rivera parece fijo, así que Míchel, Diego Camacho y Matabuena se disputan el otro puesto. Andreu no parece tener opciones y Lora ha sabido adaptarse al lateral derecho.
La prioridad ahora para Matabuena es la de alcanzar cuanto antes el ritmo de competición que ya tienen sus compañeros. El cántabro se ve «con todas las posibilidades» de entrar en la convocatoria para el encuentro del domingo y de disputar sus primeros minutos de la temporada.
Desde la grada, Matabuena analiza el inicio de Liga rojiblanco. «Ha habido un poco de todo, aunque en líneas generales creo que ha sido bueno», apunta. Si pudiera corregir algo, el cántabro tiene muy qué sería: «Hay que ser más fuertes en casa y sacar los tres puntos ante rivales como el Zaragoza».
El centrocampista evitó pronunciarse sobre qué equipos serán los rivales del Sporting en la lucha por la permanencia. «Queda mucha temporada, pero seguro que habrá muchos equipos implicados en la pelea, como sucedió el año pasado», valora. Matabuena se muestra contundente al señalar que «será muy complicado, y vamos a tener que sufrir, porque a medida que vayan pasando los partidos será más difícil ganar». El rojiblanco da una receta para encontrar el camino del éxito. «Tenemos que mantener esta línea de trabajo para poder mejorar, y hay que fijarse en los errores que cometemos para evitar que se repitan», argumentó.
Matabuena insistió en la importancia de fortalecer El Molinón para evitar que los rivales se lleven los puntos. «Es cierto que el Mallorca ha empezado bien, pero creo que puede ser un equipo asequible en casa», concluyó.