Gijón, Nacho AZPARREN
Miguel de las Cuevas lo había anunciado durante la semana: «Estoy deseando marcar mi primer gol para poder brindárselo a la afición y coger más confianza». Misión cumplida. El centrocampista alicantino marcó dos goles que encarrilaron la victoria sportinguista y su rostro al final del partido delataba su felicidad por la victoria y los goles anotados. Una sensación que hacía demasiado tiempo que no experimentaba. «Ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que marqué un gol. En el fútbol profesional, creo que fue en el Hércules, cuando jugaba en Segunda División, luego tuve la desgracia de estar lesionado mucho tiempo y en el Atlético no tuve suerte», comenta.
Partiendo de la posición de mediapunta, su preferida en el campo, De las Cuevas estrenó su cuenta goleadora como rojiblanco, algo que ha tardado en llegar seis jornadas. «Siempre quiero marcar goles, ya tuve alguna oportunidad en las primeras jornadas pero me faltó algo de fortuna, toda la que tuve ahora», afirma. El alicantino es consciente de la exigencia goleadora que recae sobre los hombres ofensivos del esquema de Preciado: «Los jugadores de arriba tienen que hacer goles para ayudar al equipo».
A la satisfacción personal por el trabajo realizado se le suma la colectiva por el encuentro disputado, en especial los segundos 45 minutos. «En la primera parte también jugamos bien, tocamos mucho el balón pero nos faltó el colofón del gol» explica De las Cuevas, a la vez que reconoce que «en la segunda parte la diferencia ha sido que hemos metido las ocasiones». El encuentro lo resume con una sentencia indiscutible: «El Sporting ha hecho un partidazo».
Otro que estrenó su cuenta goleadora este año fue Luis Morán. El luanquín, que el año pasado anotó cuatro goles, inició con su gol el vendaval de buen juego sportinguista. Un tanto que explicaba de la siguiente manera: «Recibo un buen pase de De las Cuevas y al controlarla me queda un poco atrás, como no veo claro el centro decido buscar portería».
La salida en tromba de la segunda parte es la sucesión lógica de lo visto en la primera, según Morán, que no cree que haya diferencias abismales entre los dos períodos: «En la primera ya hemos hecho las cosas correctamente. En el descanso el entrenador nos ha dicho que siguiéramos haciendo igual las cosas», explica. La tranquilidad que transmitió Preciado se tradujo sobre el césped. «En la segunda parte jugamos más tranquilos, ése fue el secreto», dice. La consecuencia fue una victoria clara y gran juego. «Hemos hecho un buen partido tanto en defensa como en ataque», sentencia el interior.
Del equipo de Gregorio Manzano, que se presentaba como equipo revelación de la temporada, poco se supo, para Luis Morán una consecuencia del juego sportinguista, «sabíamos que la dificultad estaba en abrir la lata, si marcábamos el primero teníamos muchas opciones de llevarnos el partido», analiza.
La remontada del Sporting tuvo el valor añadido de la espectacularidad de dos de ellos. El del empate, con la conexión De las Cuevas-Luis Morán, y el 3-1, tras una espectacular vaselina de De las Cuevas que encendió El Molinón.