Oviedo, José PALACIO
El Oviedo logró una victoria balsámica ante el colista, la primera de esta temporada en el Carlos Tartiere. Los locales doblegaron con claridad a un Cacereño que demostró por qué es el único equipo del grupo que aún no conoce la victoria. No les hizo falta recurrir al buen juego. Los contados destellos ofensivos de los oviedistas fueron más que suficientes para vapulear al equipo extremeño con cuatro goles, los mismos que había marcado hasta ahora el equipo azul en los seis primeros partidos, lo que da al equipo un gran margen de maniobra a la espera de conocer esta semana el nuevo entrenador y en vísperas de la visita al Sporting B.
El nuevo técnico del Oviedo, Fermín Álvarez, decidió dar continuidad al equipo que venía alineando Raúl González con la novedad obligada de la presencia de Ernesto en el lateral izquierdo y las técnicas de Mario Prieto e Iván Ania.
La primera mitad no pudo comenzar mejor para el Oviedo. Todavía no se habían jugado los clásicos minutos de tanteo y los locales ya se habían adelantado en el marcador en su primera jugada de ataque. Jandro penetró por la banda derecha y su centro fue rematado por Miguel, de cabeza, a la red.
La ventaja en el marcador dio confianza a los locales. Su posesión del balón fue abrumadora, aunque les faltó claridad y mayor presencia en la zona de definición ante un Cacereño muy flojo en todos los aspectos. El Oviedo circulaba bien el balón, pero con excesiva lentitud ante un rival que trató de defender lejos de su área, pero con muchas lagunas.
En el minuto 15 los oviedistas, por mediación de Iván Ania, lograron aumentar su ventaja, tras un fallo en cadena de la zaga extremeña, y el partido se puso todavía más cómodo. El Cacereño, a pesar de su desventaja en el marcador, siguió igual. No modificó nada. Con 2-0 en contra y con una capacidad ofensiva muy limitada, los extremeños se quedaron a merced de un Oviedo que, a medio gas, tenía el partido encarrilado mucho antes de llegar al descanso. Prueba de ello es que, a pesar de su dominio, a los locales sólo les hizo falta aprovechar las dos claras ocasiones que generaron en la primera mitad para inclinar el partido a su favor.
En la segunda mitad, el Cacereño salió con intención de estirarse. Su técnico, Ángel Marcos, modificó el esquema inicial. Quitó uno de los cinco defensas y reforzó el centro del campo. Los frutos ofensivos no tardaron en llegar, ya que a los tres minutos ya había dispuesto Valtierra de dos claras ocasiones para acortar distancias, desbaratadas ambas con gran acierto por parte de Aulestia. Sin embargo, la intensidad ofensiva de los visitantes se diluyó pronto y volvió a ser el Oviedo el que sin hacer nada del otro mundo volvió a tomar las riendas del partido.
Un penalti transformado por Curro, por un derribo de Estévez a Rubén González, puso todavía más diferencia en el marcador y el Cacereño entregó ya la poca resistencia que le quedaba a falta todavía de 25 minutos para el final. Rayco, a tres minutos del final, cerró la cuenta goleadora en una jugada individual.
En definitiva, clara victoria en un partido muy eficaz de los azules ante un rival muy flojo.