JUAN J. ALONSO
Y, cuando parecía que el partido se empantanaba en el empate, la Penélope Cruz que todos llevamos dentro leyó en la tarjeta el nombre de Pedro. El Almería no tiraba a puerta, no amenazó nunca la portería de Valdés y ni siquiera se empeñó en dar demasiadas patadas, pero el empate a cero no era un resultado digno de un partido del Barça en el Camp Nou. Y, entonces, llegó Pedro. En aquella ceremonia de entrega de los «Oscar» hubo emoción hasta que Penélope gritó el nombre del director de «Todo sobre mi madre», y en el partido Barça-Almería hubo emoción hasta que todos gritamos el nombre de Pedro. Gol de Pedro. Oscar al mejor inicio de temporada de todos los tiempos. Y a otra cosa.
El Barça-Almería fue un partido inacabado y sin pulir. Pero los seguidores del Equipo Aspirante no deberían empezar a frotarse las manos mientras creen olisquear principios de decadencia en el equipo de Guardiola. A veces, sacar adelante un partido con un fútbol inacabado y sin pulir es un recurso estético, a la espera de otros partidos que presenten otro tipo de exigencias. Hasta el gran Miguel Ángel utilizó el recurso del «non finito» en el «Tondo Pitti», en el que tanto el rostro de la Virgen como el de San Juan presentan superficies inacabadas y sin pulir. ¿Es que Miguel Ángel tenía prisa? ¿Fue un descuido? Ni apresurado ni descuidado. Miguel Ángel, y mucho más tarde Rodin, utilizaron ese recurso estético conscientemente. Es cierto que el Barça que vimos frente al Almería parecía «non finito», sin acabar, sin pulir, descuidado, casi apresurado. Un Barça mate. Todos tranquilos. Las diagonales inacabadas de Messi y las ocasiones sin pulir de las que dispuso el Barça deben entenderse como un recurso estético después de que Penélope Cruz gritara el nombre de Pedro y todos supiéramos que el partido ya estaba ganado.
El juego mate del Barça ante un equipo rocoso y ordenado (la receta que desde hace muchos meses siguen todos los rivales del Barça en el Camp Nou, que no piensan en ganar sino en perder con dignidad) es un recurso estético que permite ganar 1-0. Ya llegará el momento de esculpir el «Moisés» o el «David». De momento, es suficiente con que Pedro, el chico nuevo, meta un golazo de «Oscar». Como diría Penélope Cruz: ¡Peeeedroooooooo!