Gijón, J. E. CIMA
«Fui ingenuo al cometer ese penalti sobre el delantero del Mallorca y menos mal que luego pudimos ganar y nos llevamos una gran alegría». Así de sincero se mostraba ayer el central francés Gregory Arnolin (París, 1980) con el error que cometió y adelantó al equipo isleño durante la primera parte del partido del domingo en El Molinón.
El corpulento defensa del Sporting también tiene claro que, en su llegada al fútbol español, procedente del portugués, «aquí hay cosas que se pitan diferente porque depende de los colegiados y la forma que tienen de actuar. Igualmente puede ser que no te entiendan, como en la expulsión al final del partido frente al Zaragoza, y que también lamento. Pero eso no es una excusa para este penalti ante el Mallorca, que fue un error que cometí y que es sancionable aquí y en todos los sitios. En esto no tengo nada que decir porque es justo y cometí ese fallo».
Sabe el francés que el entrenador, Manuel Preciado, dijo en rueda de prensa que «esas cagaditas no se pueden hacer en un partido y miraré para que no se vuelvan a repetir». Gregory agrega que «es normal que el técnico esté molesto porque fue un error mío que no se debe producir más. Quizás fue un exceso de confianza porque no me esperaba que me pasase y le agarré, el jugador cayó dentro del área. No se volverá a repetir porque la próxima vez lanzaré el balón a la tribuna o mejor hasta fuera del campo si hay una situación similar. Pero también se debe comprender que a veces suceden fallos y esos se producen con los que estamos jugando en el campo».
Los compañeros del defensa central le elogian siempre por la contundencia y seguridad que dio a la defensa en este comienzo de temporada. Gregory aclara que «son de agradecer estas palabras, pero cada uno tenemos nuestra misión y la de la defensa es dar confianza al equipo».
Acabó con un golpe en la boca y cada partido le deja señales de una batalla. El defensa francés argumenta que «en un partido al rival le veo como enemigo e intentas ganar esa guerra. Hay una cosa clara, que al delantero le matas o te mata, y en eso está la defensa con los goleadores. En la disputa de un córner de repente me vi tirado en suelo con un fuerte dolor en el hombro y en la boca, pero no sé cómo sucedió. Son cosas sin importancia porque podré jugar el próximo partido sin problemas».
Alaba mucho el comportamiento del equipo, según Gregory, porque «el Mallorca estuvo bien y macaron en ese penalti que cometí, pero luego se luchó mucho hasta remontar y ganar con claridad. Hubiese quedado muy mal si perdemos por mi error. También agradezco al público que, a pesar del penalti, me siguiera animando».