RAFAEL BIEMPICA
Recibía el Sporting la visita del Mallorca, un equipo que hasta el momento estaba siendo una de las revelaciones del inicio de temporada.
El Sporting, tras no sumar en Pamplona, tenía la necesidad de una victoria.
De inicio salió con más ímpetu y creaba ocasiones de peligro por las bandas, sobre todo con Canella, que tenía mucho sitio libre por su zona. Sin embargo, los centros no podían ser aprovechados; pese al dominio local, en un balón sin peligro en el lateral del área, que Gregory no supo despejar, a pesar de tener mucha ventaja. Adúriz le robó la cartera y el inocente agarrón acabó en un claro penalti que Martí transformó y el 0-1 subía al marcador.
Se ponía el partido muy cuesta arriba y pese a seguir intentándolo así se llegaba al descanso.
En la segunda parte salió el Sporting con más convicción, ante un rival bien colocado pero que apenas presionaba y dejaba jugar.
El equipo rojiblanco llevaba la iniciativa y así, en una jugada por la banda en la que Morán ganó la espalda al defensor, penetró en el área y de un fuerte tiro sorprendió al meta rival Aouate y establecía la igualada.
A partir de aquí, el Sporting se creció mucho más y tras una magnífica jugada de Diego Castro por la banda izquierda, hizo el «pase de la muerte» que De las Cuevas culminó con el 2-1.
El partido se ponía en ventaja, pero aquí no iba a acabar la cosa, pues al poco, otra vez De las Cuevas, de una magnífica vaselina, consiguió un gol de mucha calidad.
Con el 3-1 el partido estaba visto para sentencia, con un Sporting que controlaba el partido ante un rival que no podía hacer nada ante lo que se le venía encima. Así, al poco de saltar al terreno de juego en sustitución de Barral, Bilic llevaba el definitivo 4-1 al marcador, tras un pase de Morán.
Al final, gran victoria ante un rival que acabó pidiendo la hora, y tres puntos muy importantes que servirán para dar confianza a un equipo que estuvo a un gran nivel.