Gijón, J. E. CIMA
Lo estrecho de la fila 12 de la «Tribunona» de El Molinón volvió a convertirse en calvario para los aficionados que ocuparon asiento en ese lugar durante el Sporting-Mallorca. El malestar sigue instalado entre muchos aficionados, según comprobó LA NUEVA ESPAÑA. Algunos pegan con las rodillas en la espalda de los aficionados de la fila de delante, aunque la contundente victoria del Sporting hizo de bálsamo y ahogó la prevista protesta pública.
Desde el club ya se comentó a algunos aficionados que para el próximo partido ante el Madrid se ganarán 5 centímetros más de espacio, al retirar el asiento hacia atrás lo máximo posible hasta pegar con el pasillo horizontal de cemento. También algunos seguidores rojiblancos se quejaron de que la fila primera por encima del pasillo horizontal está elevada unos 60 centímetros y no tiene ninguna barandilla de protección. Se teme que algún aficionado se pueda caer en un momento de celebración y sufrir graves heridas. El club tiene previsto poner una fila más a la altura del pasillo.
Aurelio Vigil es un sportinguista de peso, con número de carné de socio de honor 331. Tras llevar 50 años seguidos como abonado, se encuentra ahora con muchos problemas en la fila 12: «No soy "repunante", pero, como se ve, pego con la fila anterior. Pienso que se pudo repartir el espacio entre las 12 filas y no reducir todo en la última. Además, ahora, después de muchos años, no cojo almohadilla porque se me cae al levantarme del asiento».
Miguel Fernández, de 1,85 metros de estatura, socio 2.700 y con un cuarto de siglo de antigüedad, añade que «nosotros estábamos antes en la fila 11 y lo normal es que siguiéramos allí y que a las nuevas altas las pasaran para esta fila 12 recién ubicada y tan estrecha».
Lorenzo Trabanco, socio 1.215, señala que «esto se queda muy pequeño y entraña muchos problemas para la gente alta y también para las personas mayores. A veces pegas con las rodillas en la espalda de la persona de la fila anterior y te sientes molesto».