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Los azules tenían muchos problemas en la salida del balón. Lo perdían con demasiada facilidad, además en zonas comprometidas, lo que propiciaba que los locales explotaran la rapidez de los hombres de ataque. Guille se adueñó por completo de la banda izquierda, aunque le faltó más decisión en la zona de definición, mientras que Carlos fue una auténtica pesadilla jugando entre líneas. El delantero rojiblanco sacó provecho de esa circunstancia y puso en apuro tras apuro a la zaga azul.
La primera ocasión del Oviedo no llegó hasta el minuto 20 y tuvo que ser en una jugada de estrategia. Iván Ania sacó una falta desde la frontal del área y Sergio Sánchez tuvo que emplearse a fondo para sacar el balón que se colaba por la escuadra izquierda.
La respuesta del Sporting B tardó sólo dos minutos en llegar, pero de nuevo Carlos Álvarez se encontró con la buena respuesta de Aulestia.
El Oviedo seguía sin aparecer ante un Sporting B que no sólo no se arrugaba, sino que parecía que el gran ambiente de las gradas de El Molinón le daba alas. La segunda aproximación clara de los oviedistas no llegó hasta la media hora de encuentro, en un centro desde la banda izquierda de Manu Busto que cabeceó Miguel y sacó desde la misma línea de gol Javi Poves.
En el tramo final, los rojiblancos siguieron con su intensidad ofensiva, aunque ya no tuvieron las llegadas claras de los primeros minutos ante un conjunto azul más pendiente de contener que de acercarse a la portería contraria.
La segunda parte comenzó con la misma tónica. Todavía no se habían asentado los jugadores sobre el campo cuando Joni López dispuso de la mejor ocasión del partido. Guille centró desde la banda izquierda, Carlos no llegó al balón y el defensa rojiblanco, en el segundo palo, envió el balón por encima de la portería cuando estaba en una inmejorable posición para el remate.
La presión de los rojiblancos seguía haciendo estragos en un Oviedo que no estaba cómodo en el campo. A los azules les costaba un mundo dar criterio a la salida del balón y recurrían una y otra vez a los desplazamientos en largo que no causaban ningún problema a la ordenada defensa local.
El Oviedo seguía sufriendo y el gol era cuestión de tiempo. Y éste llegó en el minuto 13, tras un disparo de Guille que repelió Aulestia en primera instancia. El balón le cayó a Carlos y su remate, de media chilena, batió al portero oviedista.
El gol no provocó ninguna respuesta de un Oviedo que siguió igual. Su única aportación ofensiva volvieron a ser las jugadas de estrategia y Curro, en el lanzamiento de un saque de esquina, estrelló el balón en el larguero de la portería de Sergio Sánchez.
El Sporting B mantuvo la intensidad hasta el final e incluso Carlos Álvarez pudo aumentar la ventaja en un claro remate a pase de Jorge. Hubiese sido lo más justo en un partido que el Sporting B dominó de principio a fin ante un Oviedo que ofreció una pobre imagen.