Gijón, Nacho AZPARREN
Lora vuelve a la Catedral donde se produjo su bautizo en Primera División. Al madrileño sólo mencionar San Mamés ya le evoca buenos recuerdos, al menos en el plano personal. El 14 de diciembre del año pasado, en la 15ª jornada de Liga, Lora hizo su debut en Primera División en un escenario idílico. «Tengo muchas ganas de volver a Bilbao para recordar las bonitas imágenes que tengo en mi memoria», explica el sportinguista mientras disfruta del merecido descanso con el que Preciado ha premiado a la plantilla.
Hay que matizar que no fue el de San Mamés el estreno de Lora con el Sporting. Éste se había producido 14 meses antes en un partido de Segunda División contra el Celta. Tras esta aparición, al madrileño le tocó más de un año de duro trabajo con el filial hasta que volvió a presentarse la oportunidad de jugar de nuevo con el primer equipo. «Después de mi debut contra el Celta es cierto que esperaba jugar algún partido más, pero tenía bien claro que era jugador del filial y que las oportunidades en el primer equipo pasaban por alguna lesión. Además, fue el año del ascenso, el equipo estaba muy fuerte y era complicado entrar en un grupo tan formado», comenta Lora.
No debe ser fácil el cambio de mentalidad para un joven que sustituye en una semana los focos del profesionalismo por la realidad del fútbol regional. Algunos no aguantan este paso atrás, como le ocurrió al portero del Barcelona Víctor Valdés que, tras debutar con el primer equipo, se negó a regresar al filial. Estuvo tres días sin volver a los entrenamientos y su entrenador, Louis Van Gaal, estuvo a punto de echarle del club.
Lora en cambio sí tenía claro cuál era su rol. «Lo más importante es tener claro cuál es tu sitio y, en aquellos momentos, el mío estaba en el Sporting B. Después, cuando te llegue la oportunidad con el primer equipo hay que intentar aprovecharla al máximo y estar preparado para ayudar en lo que se pueda», explica. El nudo de la historia es conocida. El trabajo con el filial rojiblanco dio sus frutos y las bajas en el primer equipo echaron una mano. Lora se encontró ante su gran oportunidad en el partido de San Mamés.
No es el madrileño un tipo de sobresaltos, sin embargo un debut en la máxima categoría tiene que inquietar a cualquiera. «Soy una persona tranquila, así que durante el día del partido estuve bastante relajado. Recuerdo que los compañeros me daban muchos ánimos, todos me deseaban suerte. Una vez que fuimos a empezar el calentamiento sí recuerdo un poco de cosquilleo en el estómago en el túnel de vestuarios, pero cuando saltas al campo te olvidas de todo lo que hay alrededor y te centras en el juego. Jugué el partido bastante tranquilo», recuerda.
El resultado no fue el esperado. El Sporting encajó tres goles en media hora y los puntos se quedaron en Bilbao. Para Lora un borrón a un bonito recuerdo: «El resultado final enturbia un poco la imagen que tengo de aquel día. Hicimos un partido malo, perdimos y me fui un poco triste del campo porque esperaba que el día de mi debut fuera más bonito. Pero eso ya es pasado, lo que importa es el presente y esta semana tengo la oportunidad de resarcirme».
No sería ésta su única historia de amor con San Mamés. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero en el caso de Lora habría que matizar. El 22 de enero El Sporting disputaba el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey contra el Athletic. Preciado sorprendió dando a Lora la oportunidad de jugar desde el principio, en una posición más ofensiva de lo habitual. «Recuerdo que el entrenador me puso por detrás de Barral y por delante de los dos pivotes y me encontré muy suelto. Era la posición que solía ocupar en juveniles y siempre me encontré más cómodo cerca del área. Personalmente aquel partido me gustó más», explica Lora. El Sporting completó un partido muy sólido y Lora fue el más destacado entre los rojiblancos.
El domingo, Lora vuelve a San Mamés. En esta ocasión lo hará como titular y en un Sporting que se mueve por la zona cómoda de la tabla. Mucho han cambiado las cosas. «Es aún pronto para valorar el inicio, pero la premisa era empezar la Liga mejor que el año pasado y lo hemos logrado. Trabajando en la misma línea podemos ir a más e incluso mejorar en la clasificación», analiza. San Mamés será una gran ocasión para que el Sporting siga sumando y para que Lora continúe su idilio con la Catedral.