São Paulo, E. P.
Fútbol, bromas, autógrafos, fotografías... El primer acto de Fernando Alonso en Brasil poco tuvo que ver con la Fórmula 1 y la carrera que disputará el domingo en el autódromo Jose Carlos Pace de São Paulo. El piloto visitó ayer a un grupo de niños del Jardim Santa Lucía do Guacuri, una de las favelas de la ciudad de São Paulo como parte de los compromisos que asume en su papel de embajador de Unicef.
El bicampeón del mundo no se cansó de repartir autógrafos durante una tarde que dedicó a un grupo de niños de 6 a 15 años, que agradecieron su visita.
El piloto español, que la próxima temporada correrá en Ferrari, fue recibido con canciones por los niños, que viven en una de las más de 100 comunidades en las que participa la Plataforma de Centros Urbanos de Unicef.
Alonso llegó incluso a jugar un partido de fútbol con alguno de los pequeños. «Estoy muy feliz por poder ayudar a los niños. Todos tienen que tener las mismas oportunidades, alimentos, educación y ser felices», manifestó el ovetense.
El corredor de Renault, que aseguró vivir un momento «especial» con su visita, es consciente de las dificultades de muchas personas para poder tener lo básico. «Es muy importante visitar este centro y ver el trabajo que se hace con los niños, que si estuvieran en la calle tendrían más problemas», añadió.
En estas comunidades, los más jóvenes se enfrentan a situaciones de alto riesgo en su vida diaria y están expuestos a problemáticas como el embarazo adolescente, el sida, las drogas y la violencia.
La Plataforma de Centros Urbanos de Unicef trabaja para garantizar y promover los derechos de los más jóvenes. En las zonas densamente pobladas, más de 6,6 millones de familias carecen de un hogar fijo e incluso, cuando lo consiguen, tan sólo el 50 por ciento tiene acceso a agua potable y a instalaciones sanitarias.