Lne.es » Deportes
 Noticia anterior   Noticia siguiente 

Button, fiesta a la brasileña

El inglés certifica en Interlagos su primer Mundial, Brawn gana el de constructores y Alonso abandona al inicio arrollado por el coche de Sutil

 07:52  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Jenson Button celebra la consecución del Campeonato del Mundo con los ingenieros y mecánicos del equipo Brawn.
Jenson Button celebra la consecución del Campeonato del Mundo con los ingenieros y mecánicos del equipo Brawn. bruno domingos / reuters

Oviedo, Álvaro FAES
Hacía muchas carreras que Jenson Button era el señalado para ganar el campeonato número 60 en la historia de la Fórmula 1. El molde con su nombre estaba listo para grabarlo en el trofeo pero el inglés y su imparable Brawn del inicio del año ya no tenían esa velocidad de crucero imposible de seguir. Lo mejor para él era que la única alternativa estaba en casa (Barrichello) porque los Red Bull de Vettel y Webber se habían enredado en un desfallecimiento incomprensible varias carreras atrás, cuando sí que habían tenido chances para discutir quién se calaba la corona. Y Barrichello, con todas las papeletas para salir del equipo, no era precisamente el preferido en el garaje para estrenar el palmarés de la escudería de Ross Brawn. El descomunal sprint del arranque -seis victorias en siete carreras- dio margen de sobra a Button para entrar en meta al trote. Ganó Webber en Interlagos pero el foco estaba en el quinto coche del pelotón, el del nuevo campeón del Mundo, que hace el número 31 en la historia de la Fórmula 1 y también da a Brawn GP el título de constructores.

A los 29 años y en su décima temporada en el Circo, a Button le ha bastado con ir sumando poco a poco, sin excesos. Como la hormiga, trabajó cuando el resto se divertía para llenar la despensa de víveres que luego supo administrar al llegar tiempos peores. Desde que Button ganó en Turquía -hace nueve carreras- sólo se subió al podio en Monza. Allí fue segundo tras Barrichello, en un doblete que recordaba a los que firmaban sin despeinarse al principio de la temporada. Aun así, el hijo de John Button, que fue un discreto piloto de rallyes en Inglaterra, sintió en Brasil el vértigo de verse junto al abismo cuando se encontró hundido en la parrilla de salida (14.º) y divisaba a Barrichello encaramado en la pole.

El que fue el niño mimado de la prensa inglesa, desplazado e incluso ignorado cuando pasaron los años y las victorias no llegaban, aparcó sus inseguridades y decidió que la fiesta tenía que ser brasileña. En la pista se vio a un Button desconocido, desmelenado y totalmente opuesto al piloto conservador de los últimos meses. Podría haberse dejado ir y llegar a Abu Dhabi todavía con algo de colchón. Pero no quería jugársela a una carta y disputó su carrera más agresiva del campeonato.

En pista, Button adelantó a Grosjean y Nakajima en las primeras vueltas y más tarde a Kobayashi y a Buemi. Eso, y el rosario de abandonos por la escabechina de la primera vuelta, le colocaron en posiciones seguras. A la vez, Barrichello se había hundido después del primer repostaje y su coche no tenía nada que ver con la prestancia que se le supone a un tipo que sale desde la pole. Rubens quería ganar en casa. Sabía que prolongar la pelea por el título era difícil pero la victoria era el único camino para seguir respirando.

Para salir al frente del grupo se hipotecó con un coche muy ligero. Rodó bien en su primer relevo pero cuando regresó tras visitar a los mecánicos el Brawn dejó de correr. Sus tiempos eran malos, muy lejanos a los de Webber y Kubica, que mandaban si problemas. Para colmo, ya al final, Hamilton le sacó del podio con un adelantamiento muy arriesgado. Se llegaron a tocar, apenas se rozaron, pero fue suficiente para pinchar una de las ruedas del brasileño. Tuvo que pasar por el garaje y terminó octavo, triste posición para uno que salía desde la pole.

Fernando Alonso pudo seguir la carrera con detalle por televisión. No duró ni una vuelta en la pista. Sin comerlo ni beberlo, cuando buscaba su lugar en medio del pelotón, le arrasó un proyectil. Era lo que quedaba del coche de Sutil después del trompazo que se dio con Trulli. Había salido dando tumbos por la hierba tras estamparse contra el muro y en su alocada carrera hacia el estrelladero se llevó por delante al asturiano, que dio adiós a su intención de sumar algún punto.

COMPARTIR
 
Fútbol asturiano

El álbum del fútbol asturiano

Las plantillas de todos los equipos asturianos de 1ª división, 2ªB, 3ª y de Superliga Femenina.

La salvación costó la tira

«La Mirada Zítrica» de Mortiner acompañó al Sporting en su largo camino hacia la salvación. Cada martes posterior a un partido, la tira de humor reflejó la situación del equipo rojiblanco tras su vuelta a la máxima categoría.
 
Ver tiras
     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas