JUAN J. ALONSO
Los herederos de Andrés Montes en la Sexta se hincharon a decir, tras el empate a cero del Barça en Valencia, que el equipo de Guardiola es humano. Imagino que para Kiko Narváez la humanidad del Barça es un defecto, mientras que ser un robot, un androide o un cyborg es una virtud. Si es así, se equivoca. Tengo mucho respeto a R2D2, a los replicantes de «Blade runner» y a Terminator, pero Messi y compañía no tienen nada que ver con estos no humanos (aunque a veces puedan ser más humanos que los humanos). El Barça es humano. Claro que sí. Por eso haber ganado los últimos cinco títulos en juego, ser líderes en la Liga, estar invictos en Europa y no perder frente a la mejor versión del Valencia tiene un poquito de mérito.
El gran compositor Händel era tan glotón que incluso cuando componía pensaba en comida. La prueba está en que en los márgenes de sus partituras han quedado escritas listas de la compra. Si el autor de «El Mesías» pensaba en comida cuando componía, es que era muy humano; y si este Barça glotón piensa en próximos partidos y escribe listas de la compra tácticas y estratégicas en los márgenes del partido en Valencia, es que es humanísimo. El problema de ser un humano es que te mueres, mientras que R2D2 sólo se desmonta, un replicante tiene fecha de caducidad y Terminator siempre vuelve. Es decir, el Barça perderá un partido tarde o temprano. Algunos dicen que Händel, un gran bebedor de vino, pudo haber muerto envenenado por plomo, que algunos mercaderes añadían a sus caldos. Algunos dicen también que el Barça puede morir envenenado por el plomo que se está acumulando en las cañerías de su juego, pero creo que eso es exagerar la importancia del plomo y olvidar que las cañerías del Barça funcionarán mientras los equipos rivales tengan que hacer un esfuerzo casi robótico para presionar a todos sus jugadores, con lo que eso cansa. El Barça no metió su golito en Valencia cuando los correcaminos de Emery se cansaron de correr, pero estuvo muy cerca.
Un Barça que piensa en la lista de la compra cuando juega un partido y que acumula plomo en sus cañerías es humano y, por lo tanto, mortal. Xavi no es R2D2, Iniesta no es un replicante y Pujol no es Terminator. Hasta Messi es capaz de jugar un partido humano. Eso sí, la música de Händel podría ser la banda sonora del Barça, un equipo que se ha convertido en el Mesías de todos los futboleros de buena voluntad.