N. SOTOMAYOR
Jenson Button corría el peligro de haber pasado años en la Fórmula 1, muchos, con más pena que gloria. Recuerdo cómo en las últimas temporadas fue calificado en numerosas ocasiones de «taxista» en un medio informativo. Tan sólo necesitó tener el mejor monoplaza de la parrilla durante menos de la mitad de una temporada (de Australia a Turquía) para tapar la boca a aquellos que tan duramente le criticaban. Después de ganarlo todo en las categorías inferiores, debutó en la Fórmula 1 casi a la par que Alonso y Raikkonen, frente a los que quedó claramente relegado durante muchas temporadas. Sin embargo, el peor agravio comparativo lo sufrió el año pasado al presenciar cómo otro inglés (Hamilton), mucho más joven, se coronaba dejándole postrado en un segundo plano del automovilismo británico. Para colmo de desgracias, su equipo abandonaba la competición en ese momento. El domingo pasado vio la luz al final del túnel. Button nos ha vuelto a demostrar que la Fórmula 1 y todos los deportes del motor se diferencian del resto en que se necesita algo más que cualidades y suerte para ganar. No es la primera vez que algo así ocurre en esta competición. Damon Hill y Mika Hakkinen parecían no tener madera de campeones en sus primeros años y triunfaron cuando se sentaron en un Williams y McLaren, respectivamente, el último de ellos dos veces.
La pregunta es evidente: ¿Gana el piloto o gana la máquina? Por supuesto que ganan los dos, pero dado el plantel de pilotos que hoy compiten necesitan éstos más a la maquina que viceversa. Ron Dennis y Frank Williams siempre lo han tenido muy claro: los pilotos son dos asalariados más de un equipo formado por ellos, ingenieros y mecánicos. Su cometido es conducir lo más rápido posible. Ingenieros y mecánicos han de dotarles del mejor monoplaza. Precisamente éste ha sido uno de los muchos puntos de fricción entre Fernando y Ron durante el año que convivieron en el seno de McLaren. El asturiano pasó de ser tratado como el eje sobre el que pivotaban todas las decisiones del equipo Renault a convertirse en un elemento más a considerar en la toma de las mismas. Yo no llevo el razonamiento al extremo de Ron y Frank, pero insisto en que el piloto depende de la máquina mucho más que ésta de aquél para triunfar en las carreras.
Todavía no son compañeros de equipo y Massa ya ha provocado el primer desencuentro con Fernando Alonso. No le quito razón cuando se considera una de las principales víctimas de la trama montada en Singapur 2008 para amañar el resultado del Gran Premio. Ahora bien, Felipe equivoca el tiro. Si desea culpar a alguien, que acuse a Briatore, Pat Symonds y Piquet . Felipe está en su derecho a pensar lo que quiera respecto al conocimiento y participación del asturiano en los hechos. Pero una cosa es pensarlo y otra muy diferente decirlo. Resulta políticamente poco correcto, sabiendo que en unos meses van a compartir con Fernando escudería, actos promocionales, decisiones de equipo...
El eco que han tenido sus palabras pone de manifiesto la desproporcionada importancia que se da a los compañeros de equipo del asturiano. Se teme un nuevo caso Hamilton cuando opino que lo ocurrido con Lewis no tuvo como culpable directo al inglés, sino a otros pilotos que habían sido sus compañeros antes de 2007. Después de ver cómo Fernando vencía sin contemplaciones a Fisichella y Trulli o cómo Schumacher hacía lo propio con Barichello (cuando éste no se apartaba), se llegó a la errónea percepción de que ningún compañero del asturiano llegaría a vencerle o, peor aún, que estaban obligados a dejarle pasar. Hamilton fue el encargado de romper esa idea preconcebida haciendo pasar a Fernando por lo que han pasado casi todos los campeones. Piquet (padre) había vencido a todos sus compañeros hasta que se tropezó con Mansell; Senna venció a Prost y Massa a Raikkonen hace un año. El que viene Ferrari contará en sus filas con dos pilotos que ya saben lo que es ganar carreras, uno de ellos mundiales. Cualquiera de los dos puede vencer y lo que espero es que ello se vea como algo normal e incluso deportivo, espero que todas las disputas ente ellos sean en la pista y con el volante, no en las ruedas de prensa y ante micrófonos.