Oviedo,
Celso A. SANJULIÁN
«Jugar para divertirse» es el lema esta temporada en el Oviedo HC, club que en su momento recogió la herencia deportiva del Cibeles y al que las deudas han llevado a contar con un único equipo que milita en Primera B. Las estrecheces económicas han reducido a la mínima expresión a una entidad que, sin embargo, se resiste a arrojar la toalla. Cuando en enero de este año el equipo de Primera División anunciaba su retirada de la competición pocos apostaban por su continuidad, pero ha conseguido salir en la Liga autonómica de Primera B.
Amaro Fernández, que sigue ocupando la presidencia, reconoce que «estamos en plena travesía del desierto; nuestra situación económica es muy delicada, pero al menos seguimos vivos». El dirigente explica que resisten gracias a la subvención del Ayuntamiento ovetense, a lo que se añade el patrocinio de la firma JL Refrigeración y otras ayudas como la de Oviedo Tiendas, ésta gracias a Severino Álvarez Zaragoza, que fuera directivo del club hasta el año pasado. «Poco a poco vamos saldando deudas», añade Amaro, que recuerda que el club hubo de hacer frente a varios juicios con ex entrenadores y ex jugadores que reclamaban cantidades atrasadas.
De ahí que, como dice el dirigente, «divertirse e ir rodándonos» sean los objetivos del equipo, que tiene al abogado Dani Alonso como entrenador y en cuya plantilla figuran varios canteranos del Santo Domingo. Alguno de ellos descolgó incluso los patines para sumarse al proyecto.
El equipo mantiene su pista en el pabellón de Fozaneldi, aunque ahora compartida con los equipos del Booling, en cuya estructura de cantera se han incrustado nada menos que 42 jóvenes procedentes del Oviedo HC. Esto ha hecho del Booling uno de los clubes más potentes del panorama asturiano. Está representado en todas las categorías y en Primera B compite con dos equipos.
Precisamente al Booling A se midió el Oviedo este domingo en Fozaneldi, cayendo por 1-11.