Oviedo, Elena CASERO
El delantero del Oviedo Miguel tuvo que ser intervenido en la noche de ayer del golpe que sufrió en el riñón en el partido disputado ante el Tenerife B.
El jugador comenzó a sentir las primeras molestias en la tarde del pasado lunes, con sangre en la orina, por lo que el martes se le realizaron diversas pruebas médicas, entre ellas una ecografía, en las que se le apreció una contusión en la zona dorso-lumbar izquierda y se le recomendó reposo absoluto durante 48-72 horas y tratamiento con antibióticos.
El jugador ya no participó en los dos entrenamientos que ayer realizó la plantilla. Por la tarde, en conversación telefónica con LA NUEVA ESPAÑA, indicó que se encontraba todavía con dolores, aunque esperaba a la decisión del médico para volver a incorporarse a los entrenamientos mañana, viernes. Incluso no descartó que pudiese participar en el partido del próximo domingo ante el Cerro de Reyes.
Sin embargo, todo cambió en pocas horas. Alrededor de las ocho de la tarde volvió a sentir unas fuertes molestias en la misma zona, persistiendo el sangrado del día anterior, por lo que se puso en contacto con el médico del club, Manuel Rodríguez, que fue el que le recomendó que acudiese a urgencias del Hospital Central, al que se trasladó acompañado de su mujer. Pocos minutos después también llegó al centro hospitalario el presidente del Oviedo, Dámaso Bances, que se encontraba en ese momento en la reunión que celebraba el consejo de administración azul en el Carlos Tartiere.
Los servicios de urología fueron los que decidieron llevar a cabo la intervención, tras haberle detectado una fisura en el uréter. Se trata de una operación sencilla para prevenir una complicación mayor en la zona renal.