Oviedo, Javier ARECES
El Avilés se sacudió sus particulares demonios con un balsámico triunfo en la visita al Covaadonga. Los de Muñiz, que parecían mal ocupando una plaza justo al lado del descenso, volvieron a la buena senda con la que es su primera victoria en un desplazamiento. Y de paso salieron de una mala dinámica que se concretaba en cinco jornadas seguidas sin ganar.
La irregularidad de los blanquiazules -ayer de granate-, que les llevó por ejemplo a perder en casa el pasado domingo ante el Ribadesella, se tornó esta vez en una patente mejoría. No sólo tocaron más el balón y mostraron mayor espíritu atacante que los de casa, sino que supieron aprovechar sus ocasiones de gol. Y en la segunda parte, cuando el Covadonga adelantó líneas en busca al menos del empate, supieron poner a buen recaudo su tan exigua como preciada renta.
El conjunto avilesino supo explotar los errores posiciones de un Covadonga que en el primer tiempo no encontró su sitio sobre el sintético. Con los de Muñiz llevando la iniciativa, en el min. 22 subía al marcador el 0-1. Se gestó en un avance personal de Rúa por la izquierda, con posterior balón hacia Héctor para que éste anote de derechazo a media altura.
El gol no alternó la dinámica del encuentro, de tal modo que el Avilés siguió ejerciendo el mando ante un equipo local que no acababa de tomarle el pulso al juego. Así las cosas, al borde del descanso los granates cobraban buena ventaja. José María cometió penalti sobre Fer y Héctor se encargó de su transformación. Los ovetenses reclamaron por entender que la pena máxima era más que dudosa, pero no les surtió ningún efecto.
En el segundo tiempo cambió algo el panorama, ya que el Covadonga dio un paso al frente mientras que el Avilés adoptaba una actitud más conservadora. Esto supuso que los de Crespo acortasen distancias en el min. 50, cuando Martín batió de falta directa a un tapado Dani Roiz. El mismo Martín tuvo opción al empate en el 67, pero remató desviado tras un centro de Chus. Fue la última esperanza, pues a partir de ahí la zaga avilesina ya no hizo más concesiones.