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En la alineación de Preciado, además de Botía, hubo un poco de todo. Futbolistas como Matabuena o Carmelo, que buscan su mejor tono tras salir de una lesión; jugadores como Bilic, Sastre o Kike Mateo, que tuvieron la oportunidad de reivindicar un protagonismo mayor; otros como Iván Hernández, Cuéllar o José Ángel, que ya asumen que son una alternativa para los titulares, y gente como Pedro o Andreu, que saben que sólo dispondrán de los minutos que les brinde la Copa. Cada uno respondió a su manera. Kike Mateo, por ejemplo, estuvo en todas las jugadas de ataque del Sporting, mientras que Carmelo acusó el destierro a la izquierda, donde saca mucho menor rendimiento de sus facultades. En el segundo tiempo, el canario fue entonándose y acabó asumiendo un papel protagonista.
El Sporting se vio por detrás en el marcador desde los primeros compases del encuentro. Una pérdida absurda de Botía permitió la galopada de Barrales y su asistencia a Candeias, ante cuyo remate nada pudo hacer Cuéllar. Ésa fue la única acción al derechas del argentino Barrales, una especie de tronco reñido con el balón cuyos errores y pifias acabaron siendo jaleados por la grada del Colombino. Y ahí se acabó el Recre.
Los de Javi López, encantados de verse por delante en el marcador, se olvidaron de jugar al fútbol. Al Sporting seguían tirándole las costuras, pero poco a poco el traje se les iba ajustando al cuerpo. El primero en soltarse fue Kike Mateo. Al murciano le ha costado mucho llegar a Primera División y ahora no está dispuesto a desaprovechar ni una sola de las oportunidades que se le brinden. A la espera de que sus compañeros se sumasen al proyecto, Kike Mateo hizo la guerra por su cuenta. Primero al rematar una dejada de Bilic y luego con un disparo lejano. Y casi se bastó para igualar la contienda.
El empuje del mediapunta fue contagiándose a sus compañeros y el Sporting reaccionó a impulsos. Otro de los más activos fue Bilic. El croata dedicó el primer tiempo a hacer de pantalla para amortiguar los pelotazos de sus compañeros y traducirlos en balones aprovechables por la segunda línea. Tras el descanso, estuvo atento en el segundo palo para rematar una gran asistencia de Kike Mateo. El Sporting rentabilizó un saque de banda gracias a la fe de los dos futbolistas que fueron clave en el ascenso rojiblanco.
El empate conformó a los dos equipos que firmaron un pacto de no agresión que sólo incumplieron, quién si no, Kike Mateo y Bilic. Ellos tuvieron dos ocasiones más para dar la victoria a un Sporting que tampoco la buscó con demasiado empeño.
El Molinón dictará sentencia, pero el Sporting lo tiene todo a su favor para estar en el bombo del próximo sorteo. Desde el club se valora el torneo y Preciado repite lo mucho que le gusta, aunque sus actos parecen decir otras cosas. Lo importante para el técnico es que la Copa no interfiera en la buena marcha que lleva el equipo en Liga, donde parece que ha encontrado la velocidad de crucero. El técnico espera que sus reservas le den para pasar las primeras rondas. Y luego, ya se verá.