Gijón, V. R.
Augusto César Lendoiro, presidente del Deportivo de La Coruña, atendió en parte la petición que le hizo su homólogo en el Sporting, Manuel Vega-Arango, y remitió a Gijón una nueva remesa de 350 entradas. El Sporting las pondrá a la venta esta mañana en su horario habitual de taquillas en El Molinón, esto es, a partir de las 11 de la mañana.
La nueva remesa no satisface ni de lejos las peticiones del sportinguismo, que amenaza con inundar La Coruña. Ante las dificultades para hacerse con una localidad, muchos aficionados rojiblancos han recurrido ya a la compra por internet.
La ciudad de La Coruña, y en especial el sector hostelero, recibe con los brazos abiertos a la Mareona y le ha preparado una fiesta en la calle de La Barrera el domingo, a las 13 horas.
«Estoy muy contento». Andreu Guerao era el hombre más feliz del Sporting en el viaje de regreso desde Huelva. El centrocampista catalán volvió a jugar un partido oficial ocho meses después de su última aparición ante el Mallorca en El Molinón. Lo curioso es que cuajó un buen encuentro. «Tal y como me estaba entrenando, ya me esperaba encontrarme bien», confiesa.
El rojiblanco, al que se le buscó una salida el pasado verano, entiende que el encuentro del Colombino le sirvió para que «el entrenador vea que estoy a su disposición y, sobre todo, para mí, para encontrarme bien de nuevo y volver a sentirme futbolista». Y es que Andreu no pierde la esperanza de cambiar su rol en el equipo, que hasta ahora ha sido casi siempre el de ver los partidos desde la grada. «Estoy concentrado en entrenarme bien y en aprovechar las oportunidades. En el fútbol pueden pasar mil cosas, hay bajas, sanciones...», argumenta esperanzado. Lo que no se plantea por ahora es la posibilidad de cambiar de equipo.
«Sabía que si jugaba podía demostrar cosas», insiste el futbolista rojiblanco. «La esperanza siempre se mantiene. De otra manera no podría entrenarme como lo estoy haciendo», confiesa. En cuanto a la eliminatoria de Copa contra el Recreativo de Huelva, Andreu valora que «creo que la tenemos en nuestra mano». El catalán es optimista con el pase.