Oviedo, Elena CASERO
«Las sensaciones que tuve son muy buenas y estoy muy contento porque las pequeñas molestias que tenía días atrás se fueron, así que espero poder estar en condiciones para el domingo» señaló el gallego Rubén García al término de la sesión de ayer por la mañana.
El centrocampista, que sufrió un esguince en la rodilla izquierda durante el partido ante el Rácing B del 23 de septiembre, reconoce que tiene muchas ganas de jugar, aunque sabe que tras la mejora del equipo desde la llegada de Pichi Lucas estará complicado hacerse un hueco. «Llevamos dos partidos sin perder, se han conseguido cuatro puntos y si tardo en entrar al equipo por ello, pues me fastidiará, pero es por el bien del grupo», declaró García.
No solo el jugador tiene ganas de saltar al campo. Su técnico, según señaló el lunes, espera su vuelta como agua de mayo, algo que el jugador reconoce que le motiva a la hora de ponerse a tono. «Es muy agradable escuchar buenas palabras del entrenador y es algo que me lleva a trabajar más y lo mejor posible para no defraudarle ni a él ni a nadie».
A pesar de haber estado más de un mes alejado de los terrenos de juego, el futbolista asegura encontrarse bien físicamente, aunque algo falto de ritmo, pero la metodología de entrenamientos de Lucas, según declara, favorece su reincorporación. «Estas todo el rato haciendo cosas de chispa, posesiones, partidos cortos, hay mucha intensidad y es mas fácil acoplarse al grupo, y aunque es cierto que cuando entras te cuesta mas, sí que es mas fácil de recuperar el ritmo».
Otro que también podría estar disponible para el choque ante el Puertollano es Javi Barral, que ya comienza a ejercitarse junto a sus compañeros. El oviedista, que hasta la pasada campaña militó en el Alcorcón, reconocía ayer sentir algo de envidia sana por la goleada de su ex equipo al Real Madrid, pero aseguraba que como en el Oviedo, en ningún sitio. «La alegría que te puedes llevar en un club como este es mas grande que lo que supone una eliminatoria de Copa del Rey», dijo.