Gijón, Víctor RIVERA
Kike Mateo centra y Mate Bilic marca. Ésta fue una historia habitual hace dos temporadas, en la campaña que devolvió al Sporting a Primera División. La Copa ha servido para que el sportinguismo haga un poco de memoria. La conexión entre estos futbolistas mantiene vivo al Sporting y le acerca a la próxima ronda. «Nunca me he ido. Yo siempre he estado aquí y de momento no me han echado», matiza Kike Mateo.
Bilic evita limitar la atención a ellos dos: «Kike y yo nos conocemos bien y tuvimos muy buena conexión, pero también conectamos con el resto de compañeros». Ambos aprovecharon la oportunidad que les brinda la Copa para reivindicarse, mostraron un alto grado de motivación y se bastaron para amenazar al Recreativo.
«Yo siempre salgo con ganas. No tengo que reivindicarme, ni que demostrar nada. El entrenador, los compañeros, la directiva y la afición saben cómo soy y no podrán decirme nunca que no corro, que no peleo y que no lucho», ataja el murciano. El mediapunta es de los que habla claro y por eso no tiene reparos en confesar que «por fin, después de tantos meses, me sentí futbolista». El objetivo ahora pasa por convencer a Preciado de que puede ser titular, aunque asegura que «nuestro rol en el equipo no se va a poder cambiar tal y como está el equipo. Los compañeros que están jugando lo están haciendo fenomenal y los que estamos fuera tendremos que seguir peleando para contar con unos minutillos».
Mate Bilic tampoco tiene problemas de motivación. «Son partidos oficiales y para mí no existe ni un partido relajado porque siempre doy el máximo», explica. Con un gol en Liga y otro en Copa, Bilic es uno de los jugadores que mejor ha rentabilizado las oportunidad de que ha dispuesto: «Siempre se puede hacer mejor. Yo soy muy exigente para mí mismo». El croata confía en ganar más presencia en las alineaciones.