Oviedo, Álvaro FAES
Es difícil de entender este Madrid, capaz de tomar la pala para cavar su tumba en Alcorcón y plantarse con un plan no demasiado distinto a los pocos días en el Bernabeu. Tan incompresible como que dejara al Getafe hacerse un hueco en el campo al principio y que necesitase la expulsión de Albiol para tomar el mando, achuchar al rival y ponerse luego en manos de las cabalgadas de Higuaín. Al final, 2-0 después de una hora con diez y el Ingeniero que consigue tiempo y podrá presentarse el martes en Milán todavía como titular del banquillo blanco.
Pellegrini se la jugaba a cara o cruz, pero siguió en parte con su discutido modelo. Sólo que esta vez quiso poner a Marcelo de interior en una tímida concesión al juego por la banda que tanto rechaza.
La parroquia esperó paciente a que cesara la atronadora megafonía. Goles históricos, alineaciones, himno... Y tomó la palabra para regalar una contundente ración de silbidos en las primera jugadas. La cosa se calmó y el Madrid tiró del cansino guión habitual. Pero había vuelto Kaká, liberado de la humillación en Santo Domingo, y por los pies del brasileño intentaba crecer un equipo que no tenía a Raúl -calentaba banquillo, rotaciones mandan- y que veía arriba a un Benzema peleado con el gol. Lass lo intentó de lejos y Marcelo mandó a las nubes un buen balón de Benzema cuando los blancos mandaban por inercia.
El Getafe intentaba crecerse con una fórmula que ya se estudia en los parvularios. Manu del Moral y Mané abusaban de Sergio Ramos en el dos contra uno por la banda. Empezaban a dar miedo.
Pero cuando al Madrid le crecían las dudas y en la tribuna afilaban las garras contra el sevillano, apareció Mateu Lahoz para atraer el cabreo general. Albiol pecó de imprudente, agarró a Soldado al borde del área cuando peleaban un balón por alto y le dio la opción al árbitro de actuar. Tarjeta roja y bronca en el Bernabeu. Pellegrini recolocó a su tropa y al Getafe se le nubló la vista. Ramos de central, Arbeloa al costado derecho y un paso atrás para Marcelo en la banda izquierda. Otra vez tenía cuatro el Madrid en el fondo.
A golpe de carácter y con el enfado por la expulsión, los de blanco empujaron al Getafe. Ustari le hizo un paradón a Benzema y llegó el correcalles al Bernabeu, con intentos de Xabi Alonso e Higuaín.
No hubo noticias de Casillas hasta que voló para desviar un cabezazo de Soldado. Gusto antes del descanso y pitada camino del vestuario, pero esta vez el destinatario era Mateu Lahoz.
No supo el Getafe hacerse con el partido cuando pudo. Con la expulsión dio un paso atrás en lugar de querer el balón. El equipo que muerde en el Coliseo es blando fuera de casa. Ya lo dijo su presidente Ángel Torres y se enfadó Míchel. Pero es la realidad. Apenas hubo noticias de la pegada de Soldado, la calidad de Pedro León y la profundidad de Manu del Moral. Para tener la pelota y dar velocidad al equipo metió a Albín. Pero ya era tarde.
El Madrid había salido de la caseta a por el partido. Ustari salvó un trallazo de Lass y Benzema, otra vez, mandó fuera un cabezazo muy claro. De pronto, Marcelo mandó el balón al área y allí la cazó Higuaín con el pecho. A la caída, zurdazo impecable a la escuadra.
El Pipita resolvió en dos minutos. Celestini se durmió con el balón, Lass le robó la cartera, encontró a Benzema y el francés largó un balón profundo para Higuaín. Cabalgó el argentino, disparó cruzado y cerró el partido. Un respiro para Pellegrini. Quedaba media hora, pero el Getafe ya estaba muerto. Enloquecido, el argentino corrió otra vez la banda con fe y lanzó al poste.
Tiene gracia que a Pellegrini le salve la primera pelota de partido su víctima favorita. El argentino siempre responde en el campo y nunca levanta la voz, aunque sólo tuviera hasta ayer una presencia titular en el once del Ingeniero. Se fue fundido, vacío a los 77 minutos, y dejó su lugar a Raúl, recibido entre aplausos.
Todavía Casillas justificó el sueldo cuando paró un cañonazo a la desesperada de Gavilán. Pero el partido ya estaba resuelto con el Bernabeu tranquilo y Pellegrini en el banco a la espera del Milán.