Gijón, Víctor RIVERA
Cuando el autocar del Sporting embocó la calle de su hotel de concentración se desató la euforia. Algo más de un centenar de aficionados esperaba al equipo y lo recibieron con todos los honores. Fue el anticipo de lo que será un fin de semana en el que la afición del Sporting anegará las calles de La Coruña. Se espera que haya más de siete mil sportinguistas a la orilla de Riazor. La primera oleada se dejó ver desde la última hora de la mañana de ayer por las calles más céntricas de la ciudad. El último reemplazo hará el viaje en el día para completar una «Mareona» de récord. Posiblemente el desplazamiento más numeroso de la historia del Sporting tras las dos finales de Copa.
La plaza de María Pita fue un hervidero rojiblanco durante toda la jornada. Los negocios del casco antiguo coruñés se poblaron de camisetas rojiblancas que confraternizaban en perfecta armonía con la parroquia local. Y es que gallegos y asturianos, primos hermanos. Las aficiones de Deportivo y Sporting hacen bueno el refrán. Ambas mantienen una excelente relación y hoy están previstos varios actos de hermanamiento.
Como la noche habrá sido larga, la primera cita del día está prevista para la una de la tarde. A esa hora, la asociación de hosteleros de la céntrica calle de La Barrera ha preparado una fiesta para el sportinguismo en la que no faltarán los sorteos de regalos y las promociones. Más tarde, a eso de las seis, está previsto un acto de hermanamiento en el Playa Club, frente al estadio de Riazor, entre las federaciones de peñas de ambos equipos.
La previsión apunta hacia una gran fiesta del fútbol que se espera que supere en buen ambiente a la de la temporada pasada. Dos años en Primera han bastado para convertir en un clásico el desplazamiento a La Coruña que, en esta temporada, era el más esperado por la afición rojiblanca. El sportinguismo es recibido a la vera de Riazor como en pocos sitios. Los hosteleros locales aprovechan la oportunidad de hacer su agosto con una afición entregada al fútbol, a la gastronomía y a la fiesta en general. Que no decaiga.