Oviedo, José PALACIO
El Oviedo se atascó ante el Puertollano y cedió el cuarto empate en el Carlos Tartiere en lo que va de Liga. Los azules fueron un equipo plano ante un rival que sólo se dedicó a defender. El Puertollano, que se presentó con un equipo totalmente renovado con respecto al que empató el pasado jueves en la Copa del Rey ante el Villarreal, se mostró como un bloque sin fisuras, que trabajó bien los espacios y que apenas concedió opciones a un Oviedo muy espeso. Los azules tuvieron siempre el balón, pero su dominio fue estéril. Fueron incapaces de romper la telaraña que tejió el Puertollano y sus opciones ofensivas apenas existieron. Rayco tuvo la más clara en la primera mitad, en un mano a mano con Calleja, que sacó el portero asturiano, mientras que en la segunda un lanzamiento de Curro, en una falta directa, fue el único disparo entre los tres palos de los azules. Si escasas fueron las opciones locales, las del Puertollano no existieron, ya que fueron incapaces de acercarse a las inmediaciones del área de Aulestia. Con todo ello, el partido estaba enfocado a un empate que ralentiza el avance de los azules en la clasificación, a los que les cuesta en exceso engancharse con la zona alta.
Pichi Lucas optó por dar continuidad al equipo que empató ante el Cerro de Reyes. El único cambio fue el de Invernón, que llevaba cuatro semanas sin entrar en el once inicial, por Ernesto.
En la primera mitad el Oviedo tuvo siempre el control del balón y del partido, pero le faltó profundidad. Los azules se encontraron enfrente a un rival que les regaló el balón. El Puertollano cedió metros de manera interesada y se defendió con orden, basculando bien en todas las acciones ofensivas de los azules, que fueron demasiado previsibles. A los locales les faltó dar más rápidez a la salida del balón porque casi todas sus opciones ofensivas morían siempre en la zona de definición. Hasta ahí llegaron bien, pero nunca acertaron con el último pase y sus opciones de gol fueron casi nulas. Prueba de ello es que en toda la primera parte los azules sólo gozaron de una oportunidad clara en la única vez que sorprendieron a la zaga rival. Busto y Rayco ejecutaron perfectamente una pared que dejó a este último en un mano a mano con Calleja, pero el portero asturiano la desbarató con una buena intervención. El rechace cayó en los pies de Mario Prieto, pero su disparo volvió a ser desviado a córner por Calleja. Fue lo más destacado de una primera mitad en la que el Puertollano apenas se dejó ver cerca de los dominios de Aulestia. Dos saques de esquina y una falta lateral fue todo el bagaje ofensivo de un equipo que estuvo más preocupado de defender su portería.
El tramo inicial de la segunda mitad no cambió nada. El Oviedo seguía con el balón, pero no sacaba ninguna renta a su dominio. Pichi Lucas intentó darle más ritmo y velocidad a su equipo con la entrada de Rubén García y Jandro, pero las variaciones fueron mínimas. Un lanzamiento de falta directa de Curro, que sacó bien Calleja, fue lo único reseñable de un equipo impotente ante la capacidad defensiva del rival.
Con el empate ya decidido de antemano se entró en un tramo final que no aportó más que otra expulsión para los azules, la de Rubén González, la sexta en lo que va de temporada.