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«La lluvia no nos asusta porque somos todos del Norte y, a pesar de ella, vamos a pasarlo bien». La voz de José María Suárez Braña resuena por la megafonía. El presidente de la Federación de Peñas Sportinguistas agradeció el buen comportamiento de los presentes: «Estamos demostrando que somos personas y que los aficionados del Dépor son nuestros adversarios, pero son nuestros amigos. Vamos a intentar disfrutar de la fiesta y ganar esta tarde». Poco antes, el presidente de los hosteleros de la calle de La Barrera, Óscar Rodríguez, daba las gracias a la Mareona por su visita.
Después de comer los actos de hermanamiento prosiguieron. Las federaciones de peñas del Deportivo de La Coruña y del Sporting se reunieron en el Playa Club, ya frente al estadio de Riazor, para intercambiar obsequios y rubricar la buena relación existente entre las dos aficiones.
El buen rollo se acabó con el pitido inicial de Pérez Burrull, que dio comienzo a dos batallas. La deportiva sobre el césped y la otra en la grada, donde el sportinguismo volvió a hacerse oír para confirmarle a su equipo que no está solo. La Mareona es un lujo que arropó al Sporting hasta la marcha del autocar rumbo a Gijón.