Madrid,
Lorenzo MARTÍNEZ / Efe
El delantero francés Karim Benzema, uno de los «fichajes estrellas» del Madrid este verano, ha emulado a José Iglesias Fernández, «Joseíto», son los únicos jugadores madridistas que han anotado un gol en sus visitas europeas al Milán.
Han tenido que pasar cincuenta y tres años, seis meses y dos días para que el Madrid, en sus seis visitas en competición continental al estadio milanés con el Milán como anfitrión, volviera a anotar un tanto en el ahora Giuseppe Meazza.
Y es que, desde el gol de Joseíto, el 1 de mayo de 1956, en la que era la primera visita del Madrid al Milán, los madridistas no habían anotado en los siguientes cuatro encuentros en una instalación que entonces llevaba su nombre original, San Siro, en honor del barrio donde está ubicado, que, a su vez, adoptó éste por la iglesia que se fundó en él.
Cabe recordar que el nombre de Giuseppe Meazza se le dio al estadio milanés el 3 de marzo de 1980, en memoria del delantero italiano que había militado tanto en el Milán como en el Inter, fallecido un año antes.
Joseíto, nacido en Zamora el 23 de diciembre de 1926 y fallecido el 12 de julio de 2007, militó en el Madrid entre 1951 y 1959. En este período consiguió cuatro títulos de Liga (1953-54, 1954-55, 1956-57, 1957-58) y cuatro Copas de Europa (1956, 1957, 1958, 1959).
Antes Joseíto había vestido las camisetas del Atlético de Zamora, donde militó en el período 1944-47, Salamanca (1947-49) y Racing de Santander (1949-50).
Ya como madridista, lució en una ocasión la camiseta de la selección absoluta española, en 1952, siendo Alemania el rival.
En 1959 fichó una temporada con la UD Levante, pasando al año siguiente al Rayo Vallecano.
A diferencia del tanto logrado por Benzema, nacido en Ródano (Lyon) el 19 de diciembre de 1987, que llegó este último verano a cambio de unos 35 millones de euros (más siete por objetivos), el tanto de Joseíto no sirvió para evitar la derrota del Madrid, que cayó entonces por 2-1.
Se trataba de la vuelta de las semifinales de la Copa de Europa 1955-56 y, pese a la derrota, el Madrid accedió a la final (había ganado en la ida por 4-2) de una competición que se estrenaba y que se adjudicó el conjunto madridista.