Gijón, N. A.
Míchel se dejó ver por el entrenamiento del Sporting acompañado de una muleta que deberá usar en los próximos días. Su estado físico no es el mejor, pero anímicamente se encuentra muy animado tras conocer que su lesión no reviste gravedad. «Afortunadamente todo se ha quedado en un susto y sólo es un esguince de tobillo. En el momento de la lesión me asusté un poco y se pasó por mi cabeza que podía haberme roto algo», explica el centrocampista lenense. La jugada del percance está perfectamente grabada en su memoria: «Es una acción instintiva, en la que voy al suelo y rápidamente me doy cuenta de que podía ser grave. Noté un chasquido y en ese momento me temí lo peor». Por suerte el tiempo estimado de recuperación no debería ser superior a 12 días. «Me viene bien el parón de la semana que viene por las selecciones porque así no me pierdo dos jornadas de Liga. Espero poder estar a tope para la siguiente jornada», comenta Míchel.
El doctor Gonzalo Revuelta también se mostró tranquilo con los resultados de la exploración al afirmar que «le hicimos unas pruebas para descartar que tuviera una fisura o fractura de peroné. Cuando vi su lesión temí incluso que se hubiera dañado la rodilla porque el golpe es muy aparatoso, pero Míchel es muy elástico y supo caer bien».