Oviedo, Pedro RAMOS
Rufino Sarmiento, ex consejero del Oviedo entre el 92 y el 96 y candidato de consenso para entrar de nuevo en el órgano directivo del club como representante de las acciones del Ayuntamiento, prefiere esperar a conocer la situación económica de la entidad antes de tomar cualquier tipo de decisión. Sarmiento, que se reunió ayer en el Ayuntamiento con el Alcalde, analizará primero las cuentas del club para asesorar a Gabino de Lorenzo al respecto de la postura que se ha de tomar de cara a la junta de accionistas que tendrá lugar a final de año en fecha aún por determinar. Así al menos lo aseguraron ambas partes, en conversación con LA NUEVA ESPAÑA al final del encuentro.
La Asociación de Peñas Azules (APARO) se había reunido el lunes con De Lorenzo para proponerle un candidato que podría representar el millón de euros en acciones que posee el Ayuntamiento en el Oviedo. El Alcalde acogió de buen grado la petición de los representantes de la afición de nombrar a Rufino Sarmiento, economista, inspector de Hacienda en excedencia y asesor fiscal, como futuro integrante del consejo de administración azul. Incluso la Asociación de Veteranos del Oviedo y el propio presidente del club, Dámaso Bances, veían con buenos ojos al candidato, que cumplía el requisito básico que buscaba Gabino de Lorenzo, que fuera un candidato de consenso.
Rufino Sarmiento acudió ayer a una reunión en el Ayuntamiento para tratar personalmente con Gabino de Lorenzo la viabilidad de incorporarse como consejero, cargo que no desconoce porque ya ejerció en el Oviedo desde 1992 a 1996, con Eugenio Prieto de presidente.
En la reunión quedó patente que, dada la condición de sociedad anónima deportiva y en vista de que el Ayuntamiento es el segundo máximo accionista del club, con un millón de euros, lo lógico sería que esas acciones municipales estuvieran representadas por cuantos consejeros permitiera la ley y los estatutos en base al reparto proporcional del accionariado. Pero antes de tomar cualquier tipo de decisión al respecto, y para prevenir futuras responsabilidades económicas de la persona o personas que entraran en el consejo, Rufino Sarmiento le planteó al Alcalde la importancia y la conveniencia de conocer a fondo la situación económica y financiera de la entidad oviedista.
Gabino de Lorenzo dejó en manos de Sarmiento la cuestión de recabar información económica. La cercanía de la Junta general de accionistas, el próximo mes de diciembre pero sin día concretado todavía, facilita la labor de Rufino Sarmiento porque el balance del club y las cuentas han de estar perfectamente cerradas con fecha del pasado 30 de junio.
«Vamos a ver la situación económica que tiene el Oviedo. Queda un mes aproximado para la Junta de accionistas y en función de ello actuaremos en consecuencia», apuntó Gabino de Lorenzo. En idénticos términos se expresó Rufino Sarmiento, quien apostilló que «después de estudiar la parte económica tomaremos una decisión sobre representar al Ayuntamiento en el consejo».
El candidato de consenso considera que «si después de estudiar las cuentas y ver la situación patrimonial del club el Ayuntamiento decide intervenir nombrando representante, debería ser con el máximo de consejeros que le permita la ley según la parte proporcional de las acciones que posee». Pero antes de que todo eso suceda, Sarmiento analizará las cuentas para luego asesorar de la mejor forma posible a De Lorenzo. «Primero hay que ver los datos que van a presentar en la junta, vamos a enterarnos de cómo están las cosas en el terreno económico, porque intuyo que deben estar muy justos, y después tomaremos una decisión».
Por lo que conocía de su etapa en el Oviedo y por las referencias de estos últimos años, Sarmiento cree que «el Oviedo tiene un déficit crónico y la solución, así a bote pronto, sería subir de categoría para tener ingresos atípicos y también poder vender jugadores».
Por lo demás, Rufino Sarmiento no cree que se vaya a encontrar con trabas a la hora de analizar las cuentas del club porque «tengo derecho a verlas como accionista que soy y también por encargo del Ayuntamiento, que tiene un millón de euros en acciones. Voy a asesorar al Ayuntamiento en la parte económica y después tomaré una decisión sobre lo que haré».