Oviedo, Álvaro FAES
Hasta ahora, al Madrid le salía más barato tener a Cristiano Ronaldo que, por ejemplo, al asturiano Villa. Florentino Pérez se sacó de la chistera el pasado verano -crédito de Caja Madrid mediante- 94 millones de euros para fichar al portugués. A continuación inició una cruzada por el Guaje que terminó en fracaso y decidió traerse a Benzema. En el departamento económico del club aplaudieron la idea. ¿Por qué motivo? Pagar a un español resultaba hasta ahora más caro que a un extranjero. Las estrellas del fútbol negocian sus contratos en cifras netas. Quieren saber cuánto se llevarán a casa y dejan a un lado los números. La ronda de los impuestos corre a cargo de los clubes y en España un extranjero que gane más de 600.000 euros al año -la mayor parte de los que están en Primera- tributaba hasta la fecha el 24 por ciento, por el 43 de los nacionales.
La iniciativa del Gobierno de acabar con la distinción abre una brecha en el mundo del fútbol. Los clubes, los mayores perjudicados, están rotundamente en contra de la medida. Pierden una ventaja importante a la hora de competir con los grandes equipos de otras ligas y conseguir a los jugadores de moda les costará más dinero. En el sindicato de futbolistas españoles (AFE) aplauden la medida por el trato de igualdad que reclaman respecto a sus colegas extranjeros. La polémica está lanzada y la Liga de Fútbol Profesional se apresuró a convocar una reunión de urgencia para tratar el asunto. Habrá asamblea extraordinaria para este viernes y amenazan con parar la competición.
El Gobierno no entiende el enfado de la patronal del fútbol y critica su rechazo al cambio en la llamada «ley Beckham», un régimen fiscal que se aprobó en 2004 con el objetivo inicial de atraer hacia España a científicos y directivos de grandes multinacionales. Pero como pasó en otras ocasiones, el fútbol tomó la delantera. Ya sucedió en los últimos ochenta y primeros noventa cuando los clubes abrazaron los préstamos participativos pensados para los sectores en reconversión. Y más recientemente, con la ley concursal -ya modificada por este motivo- a la que se acogieron algunas sociedades anónimas del fútbol.
La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, afeó ayer la actitud de la Liga de Fútbol Profesional. «La situación actual no es muy razonable porque la norma no se diseñó para futbolistas sino para científicos y creadores. La actitud de la Liga de Fútbol Profesional es difícil de entender, menos todavía en la situación económica actual».
Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Kaká, Benzema... A golpe de talonario, los clubes españoles, con el Madrid a la cabeza del dispendio, se han ido haciendo con la estrellas más apetecibles del panorama europeo. El fenómeno coincide con el regreso de Florentino Pérez -en su anterior etapa actuó de igual manera- al palco del Bernabeu, pero en la esfera política encuentran otras causas para la aparición de fichajes con sueldos impensables hasta hace poco tiempo. En plena batalla para cuadrar unos presupuestos imposibles, el Grupo parlamentario Socialista, con el apoyo de IU-ICV y BNG, aprobaron un cambio en el régimen impositivo que ha levantado ampollas: los trabajadores extranjeros desplazados a España con rentas superiores a 600.000 euros anuales pasan a tributar un 43 por ciento en lugar del 24 que rige actualmente. Entrará en vigor el 1 de enero.
El cambio igualará a los clubes españoles con el resto de Europa, donde los futbolista tributan entre el 43 y el 50 por ciento de sus ingresos, según las diferentes normativas. En Inglaterra los jugadores han empezado a solicitar el pago de sus sueldos en forma de préstamos sin intereses. Otros se llevaron sorpresas desagradables a la hora de liquidar sus impuestos, como el ruso del Arsenal Andrei Arshavin, que llegó a recomendar «tomarse las cuestiones contractuales más en serio» a compatriotas con ganas de mudarse a la Premier League.
Francia
La Asamblea Nacional de Francia votó a favor de suprimir el Derecho de Imagen Colectiva (DIC), que supone que un 30% de los ingresos brutos de los deportistas quedan exentos de impuestos. El DIC se aplica desde 2005 con la intención de evitar la marcha de los mejores deportistas al extranjero.