Oviedo, José PALACIO
El defensa Ander Larrea sigue esperando su oportunidad en el Oviedo. El jugador, cedido por el Athletic de Bilbao, que ocupa una de las plazas de jugadores sub-23 de la plantilla azul, sólo ha disputado un encuentro con el Oviedo, en la Copa del Rey ante el Ciudad Lorquí, mientras que permanece inédito en la Liga, competición en la que todavía no ha contado para ninguno de los tres técnicos que han pasado por el banquillo azul.
Larrea fue el último fichaje que realizó el Oviedo esta temporada. Nació en Bilbao el 23 de enero de 1989. Se formó en las categorías inferiores del Athletic. Fue internacional con España Sub-15, Sub-16 y Sub-17; capitán en las categorías inferiores del club bilbaíno. Las dos últimas temporadas las jugó con el segundo equipo. La pasada disputó un total de 31 partidos, mientras que en la primera fue titular toda la temporada.
La sanción Rubén González, expulsado en el partido ante el Puertollano, que no podrá jugar mañana ante el Alcalá, abre más posibilidades para que Larrea pueda debutar en la competición de Liga. Rubén González es habitual en esa demarcación desde el tercer encuentro de Liga cuando regresó al once después de superar una lesión que le mantuvo inactivo durante toda la pretemporada. A pesar de todo, Larrea prefiere no hacerse demasiadas ilusiones sobre su posible debut. «El entrenador todavía no ha dicho nada. Es cierto que la baja de Rubén González me da más opciones, pero nada más»
El defensa vasco reconoce que esta viviendo la peor cara del fútbol en el Oviedo porque hasta ahora nunca había pasado tanto tiempo sin jugar. «Siempre había sido titular. Es una situación difícil y dura, pero de estas cosas también se aprende. Espero que sea una cosa pasajera y pueda tener la oportunidad de entrar en el equipo».
Por esa razón, el defensa no esconde que sus objetivos eran claros cuando llegó al equipo oviedista el pasado mes de agosto. «Esperaba jugar más minutos. El Oviedo insistió bastante para que viniese aquí y ese interés me decidió a cambiar de aires. Llevaba dos años en el Athletic B y, a pesar de que sólo tengo 20 años, veía que las posibilidades de llegar al primer equipo eran reducidas. Me ofrecieron seguir en el filial, pero preferí marcharme cedido a otro club y probar otras posibilidades.».
A pesar de no estar gozando de oportunidades, Larrea no se arrepiente de su decisión. «Sabía que era un paso arriesgado. Estaba acostumbrado a jugar en un equipo filial y aquí todo es diferente. Hay una gran competencia y estar en las convocatorias ya es difícil».
Larrea está convencido de que el Oviedo tiene un gran margen de mejoría. «El equipo esta progresando. El juego es bueno, pero nos falta tener más acierto en las ocasiones que creamos. Quizás necesitemos enlazar dos victorias para meternos en la zona alta y coger más confianza en nuestras posibilidades».