Gijón, Nacho AZPARREN
Sus goles son sinónimo de efectividad. En Riazor volvió a demostrarlo con un tanto que arañó un punto de un campo difícil, y el Espanyol está ahora en su punto de mira. Diego Castro hace balance de lo que va de temporada antes de recibir a los «pericos». «La diferencia estriba en que este año el equipo ha aprendido a empatar, aunque en El Molinón nunca daremos una igualada por buena», afirma.
El contundente resultado cosechado por el Espanyol el año pasado en feudo sportinguista aún escuece entre los rojiblancos. Castro reconoce que «tenemos ganas de revancha; revancha sana, eso sí. Su goleada significó que nos metiéramos en una racha negativa de la que nos costó muchísimo salir y ahora queremos redimirnos». La similitud entre ambos equipos que se observa en la clasificación también se aplica al juego, según el interior que considera que «llevan una línea similar a la nuestra, y nos parecemos incluso en la forma de jugar, pero ellos tienen más experiencia y un presupuesto mayor que el nuestro».
A pesar de todo lo que se ha dicho y escrito sobre la gran temporada del Sporting, los datos recuerdan que el año pasado sólo sumaba un punto menos a estas alturas. Un hecho que el gallego no quiere ignorar: «Hay muchos equipos que empiezan bien en la clasificación y luego acaban bajando, como le ocurrió al Betis el año pasado. Entiendo que la gente esté ilusionada, pero los jugadores no debemos pensar en nada más que en la salvación. Seguro que sufriremos pero espero no hacerlo en las últimas jornadas».
Ante el parón liguero de la semana que viene, Castro se imagina el escenario ideal para tomarse la semana con calma: «El descanso sería perfecto si sacamos los tres puntos contra el Espanyol y el martes certificamos nuestro pase a la siguiente ronda de la Copa». El primer paso debe darlo esta tarde.