Gijón, Nacho AZPARREN
Unos se llevan las alabanzas, los flashes de las cámaras y los titulares de la prensa. Otros trabajan diariamente en Mareo para tener sus minutos de gloria. Son las consecuencias derivadas del inmovilismo en las alineaciones al que se ha apuntado Preciado está temporada. Salvo lesiones o sanciones, los aficionados pueden recitar el once sportinguista de carrerilla sin temor a equivocarse, al menos en Liga. Pero la Copa es otra historia. En las primeras fases la competición se presenta como una cita molesta en el calendario que puede quitar más que dar. Pero para los futbolistas menos habituales se convierte en una oportunidad única para disfrutar de minutos y poder reivindicar un papel más capital en el equipo.
Los ejemplos abundan. La pareja de centrales compuesta por Gerard e Iván Hernández, que se mostró fiable en la temporada del ascenso, ve ahora como la llegada de dos zagueros nuevos les quita protagonismo. El carril defensivo derecho, propiedad exclusiva hasta hace poco de Rafa Sastre, ha pasado a pertenecer este año a un joven con maneras reconvertido a lateral. Los goles decisivos de Kike Mateo tienen que esperar a tiempos mejores ante la feroz competencia existente en la línea de mediapuntas. Incluso la verticalidad y electricidad de Carmelo no ha encontrado acomodo aún en la alineación titular. Para todos ellos y muchos otros, que también ven cómo el paso a la titularidad se vende especialmente caro este año, hoy es el partido perfecto para volver a sentirse futbolistas.
Aún más. Con el colosal despliegue físico realizado hace escasos dos días se hace absolutamente necesario que Preciado haga gala de su famoso fondo de armario, señalado como una de las diferencias más notables respecto a la temporada pasada. Un configuración ilógica del calendario hace que en 48 horas el Sporting tenga que sumar dos esfuerzos. Para cumplir la tarea, Preciado cambiará totalmente el once, dando paso a jugadores de refresco. Preocupado hasta la obsesión con economizar esfuerzos, el técnico sportinguista ha citado a dos jugadores del filial que no jugaron el fin de semana. El central Alain, que descansó el domingo por decisión técnica, y el interior Guillermo, que se perdió el duelo frente al líder por sanción, han sido los elegidos para completar la convocatoria.
El más genuino representante de los ídolos de la grada que han visto menguar su influencia esta temporada es Kike Mateo. El murciano disfrutó el domingo de algo más de cinco minutos para demostrar que se puede echar mano de él cuando la situación lo requiera. «En estos momentos disfrutar de algunos minutos, aunque sean escasos, son para mí oro», apunta Kike Mateo. El gol de Bilic en Huelva inclina ligeramente la balanza a favor de los gijoneses, pero el murciano prefiere sentenciar cuanto antes. «Tenemos una ligera ventaja. Desde el minuto uno de partido tenemos que empezar a dominar, a no dejarles que pasen del medio del campo. Si salimos a especular pueden hacernos un gol en alguna jugada tonta. El objetivo es atacar pero con cabeza, no a lo loco», sentencia. En el plano más personal la ocasión de competir parece idónea. «Aportaré ganas, compromiso y entrega, como he hecho siempre, y si puedo conseguir algún gol o asistencia me vendrá muy bien a nivel personal», reconoce el murciano.
En el bando onubense, los hombres de Javi López parecen más centrados en la Liga, donde la derrota en San Sebastián les aleja a cuatro puntos de los puestos de ascenso, que del torneo del KO. El morbo lo pondrán los regresos de los hijos pródigos Raúl Cámara, Javi Fuego, Aitor y Adrián Colunga, que dan al Recreativo un aspecto muy sportinguista.
Un rival de Segunda, una eliminatoria encarrilada y unas condiciones climatológicas desfavorables significan en cualquier campo de España ver más cemento que rostros en las gradas. Pero la afición del Sporting ha acreditado ser diferente y esta noche tiene una nueva oportunidad de demostrarlo. Los menos habituales lo agradecerían.