RAFAEL BIEMPICA
Tras los últimos grandes resultados del Sporting -victoria en Bilbao, empate en casa, pero ante el Madrid, y empate en La Coruña-, llegaba a El Molinón el equipo «periquito», el Espanyol, un conjunto muy difícil y que llevaba las últimas siete jornadas sin perder.
Para el Sporting, el partido era muy importante, pues una victoria suponía confirmar los grandes resultados anteriores.
No pudo empezar el partido mejor, pues a los tres minutos un tiro de Diego Castro fue desviado en el área pequeña por Bilic, que se anticipó a todos y desvió la trayectoria del balón con mucha intención, descolocando al portero.
Todo se ponía de cara, pero el Espanyol es un equipo muy luchador y que no deja de presionar al rival y, así, en esta primera parte, tuvo hasta tres ocasiones claras de gol, tiro al larguero incluido, que no pudo culminar. Por su parte, el Sporting aguantaba bastante bien y salía al contraataque cuando podía y también creaba de esa forma peligro, como en un potente disparo de Bilic que rechazó el portero blanquiazul Kameni.
En la segunda parte, parecía que el Espanyol podría causar más daño, pero apenas inquietó al portero rojiblanco Juan Pablo; y fue por el contrario el Sporting quien dispuso de las mejores ocasiones, pero que por precipitación o mala suerte no obtuvieron premio, sobre todo una gran jugada de Diego Castro por la banda izquierda que no encontró portería.
El equipo demostró una gran solidez y defensivamente estuvo muy bien, labor a la que se aplicaron todos, defensas, medios y delanteros, con un portero, Juan Pablo, que siempre transmitió gran seguridad a sus compañeros.
Al final, trabajada victoria local, que dará más ánimos, si cabe, al equipo ante los próximos partidos: Recreativo en Copa, hoy, y Xerez en Liga.
La afición, como siempre, fenomenal y animando sin descanso a un Sporting que está realizando un inicio de campaña espectacular.