Oviedo, Elena CASERO
Al técnico oviedista, Pichi Lucas, se le está agotando la paciencia. Desde su llegada a la entidad azul, el pasado 13 de octubre, el equipo solamente ha conseguido cinco de doce puntos posibles y el técnico comienza a desesperarse por la falta de actitud que aprecia en algunos de los jugadores, sobre todo, lejos del Tartiere.
La derrota del domingo en Alcalá ha sido la gota que ha colmado el vaso, y parece que el berciano no está dispuesto a que el equipo continúe en la misma dinámica de apatía y desgana. «No hicimos las cosas bien, salimos con una actitud que no corresponde a un equipo profesional, y eso es lo que tenemos que cambiar», señaló Lucas. «Necesitamos seriedad y compromiso, y lo necesitamos desde el minuto uno al noventa, no en el cuarenta y cinco. Ya nos pasó el día del Cerro de Reyes y tendremos que tomar medidas al respecto porque llevamos dos partidos con la misma historia y es algo que está yendo en perjuicio del grupo y del equipo. Está claro que así no vamos a ningún lado, un equipo de fútbol no puede regalar la primera parte a nadie».
Al término del choque del pasado domingo en Alcalá el entrenador azul, visiblemente cariacontecido, pidió perdón por el partido «tan desastroso» que, a su modo de ver, había realizado el equipo, asegurando que «no existimos como conjunto y éste no es el camino para cumplir el objetivo».
Ayer, con los ánimos más calmados y tras haber dialogado con la plantilla antes de iniciar la sesión de entrenamiento, el berciano reconocía que aún no sabe los motivos que llevan a los jugadores a no salir al cien por cien. «Hemos estado antes del entrenamiento valorando y analizando dónde está el problema del equipo, y la verdad es que no tenemos mucha explicación», apuntó. «Todos sabemos que un partido de fútbol comienza en el minuto uno y fuera de casa nos está costando entrar en el encuentro, ya nos pasó en el otro desplazamiento ante el Cerro de Reyes, donde el rival también hizo su trabajo, se adelantó en el marcador, y tuvimos que ir a remolque todo el partido. Por ello, vamos a intentar que esa dinámica no vuelva a ocurrir, porque ya nos ha pasado dos veces y no se puede repetir».
El berciano también asume su parte de culpa en la mediocre trayectoria que están teniendo el Oviedo. «Aquí ganamos y perdemos todos, y la actitud la tenemos que poner todos, empezando por el entrenador y acabando por el último futbolista de la plantilla. Sabemos que con lo que hacemos no nos llega, que tenemos que hacer muchas más cosas, estar más implicados, mucho más atentos y concentrados porque hay aspectos del juego que tenemos que manejar de otra manera, y no lo hicimos el domingo», dijo Lucas, quien parece que no va a pasar ni una más a sus jugadores. «Espero y deseo que sea la última vez que ocurra esto, yo voy a poner todos los medios para que así sea, y el que no entre en esa dinámica pues, evidentemente, conmigo no contará».
Viendo la marcha del equipo en las doce jornadas que van de competición liguera -ocupa la undécima posición con quince puntos, dos por encima del descenso y a seis de los puestos de promoción de ascenso-, el objetivo de estar entre los cuatro primeros parece alejarse un poco más semana tras semana, aunque el entrenador azul no pierde la esperanza. «La meta del equipo sigue siendo la misma, los que tenemos que cambiar somos nosotros, y debemos tener claros los objetivos que tenemos, si es que queremos tener un objetivo claro», comentó, «yo por lo menos si lo tengo, y espero que la plantilla también».
Reforzarse en el mercado de invierno en diversas posiciones como el ataque podría ser un buen paso para encauzar la buena senda del equipo. «A día de hoy estamos cojos en algunos puestos, es algo innegable que hemos estado viendo en estas últimas jornadas, donde nuestra eficacia no ha sido como deseábamos», aseguró Lucas, quien reconoció que los números cosechados hasta ahora por sus jugadores «nos dicen que hay situaciones dentro del equipo que tenemos que mejorar».