Gijón, Nacho AZPARREN
Para Guillermo y Alain, la jornada empezaba de lo más normal. Un clásico entrenamiento de recuperación pospartido con Abelardo y el resto de sus compañeros del filial, a eso de las diez y media de la mañana. En ese momento llegó la primera sorpresa. «Nada más llegar al vestuario, Abelardo nos dijo que íbamos a entrenar con el primer equipo», explica Guillermo, para quien no acabarían las alegrías: «Lo que no podía imaginarme es que además iba a ir convocado con el primer equipo. Llamaré ahora a mi familia para contárselo». Primero tenía que reponerse del susto.
Los dos jugadores del filial son la gran novedad de Preciado con vistas al encuentro contra el Recreativo de esta noche. La proximidad entre los partidos de Liga y Copa ha hecho posible que los sueños de dos jóvenes también tengan cobijo en el banquillo sportinguista. Alain ya fue convocado con el equipo en Segunda; para Guillermo sin embargo la noticia era nueva. El extremo se mostraba encantado con la llamada y sintetizaba su alegría en una frase: «Es la mejor noticia que he recibido desde que juego al fútbol».
A sus 22 años, Guillermo ha tenido tiempo para experimentar los sinsabores del fútbol. El murciano pronto vio enfocada su trayectoria futbolística cuando con 14 años ingresó en las categorías inferiores del Valencia. Tras siete años allí, llegó el año pasado al Deportivo de La Coruña B. Las lesiones no le permitieron brillar con luz propia y el descenso del equipo a Tercera le llevó en verano a aceptar la oferta sportinguista. Firmó por tres años y pronto convirtió la banda izquierda en su coto privado. Su presentación en sociedad tuvo lugar en el partido contra el Real Oviedo, cuando firmó una actuación brillante. «Fue un partido muy importante para nosotros por todo lo que le rodeaba: la expectación previa, contra el eterno rival, el ambiente de El Molinón... Y por suerte completé un buen partido», recuerda. Los menos habituales en los partidos del filial, que ese día se contaban por miles, quedaron asombrados con el extremo con la testa rapada que tenía un guante en el pie izquierdo. Ahora le ha llegado el momento de demostrar sus condiciones con el primer equipo, aunque él se conforma con la citación. «Para mí ya es una alegría enorme; si encima dispongo de minutos, estaré encantado, y daré lo máximo en el campo», recalca.
La citación de Alain fue menos sorprendente. El polivalente central, que cumple esta semana 20 años, ya había estado a las órdenes de Preciado en la pretemporada, pero no por menos esperada la alegría era menor. «Ni me lo imaginaba, estoy tremendamente feliz y con muchas ganas de que llegue el partido».
El gijonés lleva desde 2002 en las categorías inferiores del Sporting, cuando llegó procedente del Veriña. Acostumbrado a destacar, Alain fue internacional con la selección española sub-19, lo que le convierte en una de las joyas por explotar de Mareo. Su debut sería el colofón a su constante formación. «Sólo entrenar con el primer equipo hace que individualmente mejores mucho. Este año hay un nivel más alto en la plantilla y se nota en los entrenamientos», reconoce.
La satisfacción es completa con la citación, pero el eventual debut les colmaría de felicidad. La Copa, si algo ha demostrado, es que también tiene tiempo para los sueños.