Gijón, Nacho AZPARREN
La eliminación dolió de forma especial en los menos habituales, conscientes de que los minutos en esta temporada pueden descender sensiblemente. Uno de los pesos pesados del vestuario, Kike Mateo, dio la cara tras el varapalo. «Es una pena, porque la Copa es una competición muy bonita», comenta resignado el murciano. Una vez más, la lectura del encuentro deja dos partes muy diferenciadas, o al menos así lo considera Mateo cuando afirma que «en la primera parte mostramos un nivel bastante alto, pero perdonamos al no meter las oportunidades de las que dispusimos. En la segunda, se nos agotó un poco la gasolina y ellos estuvieron muy bien colocados».
El poco rodaje de los menos habituales jugó una mala pasada en la eliminatoria, más aun cuando se disputaron 120 minutos. «Se ha notado mucho la falta de ritmo de los que jugamos hoy. Creo que ha sido un éxito aguantar 90 minutos a un buen tono, pero si encima se alarga más...», explica el centrocampista sportinguista. Kike Mateo quiso despedirse del torneo con una buena sensación: «Con esta eliminatoria puedo decir que he vuelto a sentirme futbolista. Ahora toca centrarse en la Liga, que es muy larga y seguro que hay oportunidades para todos».
Con el mismo gesto de resignación abandonó Cuéllar los vestuarios de El Molinón. La suya era una oportunidad de oro, teniendo en cuenta que Juan Pablo parece fijo en la portería en la competición liguera. «Me siento mal por el trabajo de los compañeros. Creo que hemos dado una buena imagen y quizás nos ha faltado una pizca de fortuna», matiza el arquero. Cuéllar coincidía con Mateo en señalar la clave en los 45 minutos iniciales: «En la primera parte hemos tenido el balón y las ocasiones. Ellos han llegado una vez y han acertado».
Una vez terminados los 120 minutos llegó el turno de los héroes, donde Cuéllar se sentía con confianza. «Cuando llegaron los penaltis sabía que podía ser decisivo, y más aun cuando detuve uno, pero nos faltó suerte», asegura. Unas penas máximas que se lanzaron en el fondo norte, ante las protestas de los sportinguistas. «El árbitro decide dónde se lanzan y nosotros preferíamos el fondo sur, donde hay más aficionados, pero no pudimos convencerle», reconoce.