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Entre los perfiles que manejaba, Valdano se quedó con Pellegrini. Fichado el chileno, le dieron vacaciones mientras el presidente seleccionaba los cromos para su nuevo proyecto. Y cayeron Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema, con los añadidos de Xabi Alonso y Albiol y los regresos de Arbeloa y Granero, porque alguien le dijo al oído que había que españolizar el equipo.
Cuando el Ingeniero regresó se encontró la plantilla hecha. Y ahí empezó su responsabilidad. La cosa tenía buena pinta en la pretemporada pero ahora mismo, el grupo se le ha ido de las manos. No lo controla ni en el plano futbolístico ni en el disciplinario.
Granero y Guti pagan no juegan, el uno por irse del Bernabeu antes de acabar un partido y el otro por encararse con el entrenador en el descanso el día del "alcorconazo versión 1.0". En el Villarreal, que por cierto, llegó a hacer un buen fútbol, se cargó a Riquelme, la estrella, y el grupo siguió funcionando. Pero si quiere ganarse el respeto del vestuario cepillándose al segundo capitán y a uno de los que más fútbol tienen en sus botas, mal va.
Pellegrini desprecia las bandas y se empeña en jugar por el centro. Correcto. Allá cada uno con su ideal del juego. Pero la cuestión es que su plan no cuaja y que el Madrid es más una agrupación de buenos futbolistas que un equipo. Se nota a la hora de defender a balón parado. No dominan un concepto que solo se consigue a base de repeticiones. Con el balón en los pies y sin las galopadas de Ronaldo, el Madrid es previsible, circula el balón con una lentitud desesperante y los movimientos de sus hombres de ataque son más fruto de la improvisación que de una máquina engrasada con mimo. Por no hablar de la inexistente estrategia, en un grupo que a veces, duda hasta para quién es el encargado de sacar los córneres.
Pero no sólo la figura del técnico es decorativa. Habría que saber qué pinta Pardeza en todo el entramado, en el supuesto papel de director deportivo y también desenmascarar a Jorge Valdano, un director general que no hace más que ejecutar los mandados del presidente quien, por cierto, no quiere ponerse el chándal ni a sol ni a sombra. Y que falla en el más importante: elegir el entrenador correcto para el Real Madrid gane partidos y no tenga que castigar sus seguidores de todo el mundo con humillaciones como la eliminación de la Copa por el Alcorcón.
Y como guinda del descontrol, nadie sabe o se preocupa de cuál es la situación de Sergio Ramos tras su expulsión en Liga. Pellegrini dice que nadie le comunicó que podía jugar. Valdano asegura habérselo transmitido al técnico y el futbolista que simplemente no se vio en la lista y se fue para su casa. Ayer, el competición le colocó el consiguiente partido y tampoco estará contra el Racing de Santander. Ver para creer.