Oviedo, Mario D. BRAÑA
Después de doce temporadas en el Valencia, Miguel Ángel Angulo (Oviedo, 23-6-77) quiere volver a disfrutar del fútbol en el Sporting lisboeta, uno de los grandes de la Liga portuguesa. El último año en Mestalla fue frustrante, ya que se sintió marginado después de jugar más de 300 partidos de Liga con la camiseta blanca. Con un palmarés impresionante (dos ligas, dos copas del Rey, una de la UEFA, una Supercopa de Europa y otra española, once veces internacional absoluto), Angulo busca nuevas experiencias y, sobre todo, relanzar su carrera. Un trampolín, como en su momento fue otro Sporting, el de Gijón.
De momento, a Angulo le va mejor en Lisboa como ciudadano que como deportista. «Estamos muy a gusto en la ciudad, en el día a día. Es una ciudad muy bonita y la forma de vida es parecida a España», dice el asturiano en nombre de su mujer y de su hijo de sólo mes y medio.
En lo futbolístico, el Sporting está lejos de lo esperado, perdido en la mitad de la tabla y muy lejos de los otros «grandes» de la Liga, como el Benfica, Oporto y Braga. «Estamos sufriendo bastante porque no estamos consiguiendo los resultados planteados. Y cuando eso ocurre, la afición se enfada, como es lógico». La primera víctima ha sido Paulo Bento, el ex entrenador del Oviedo que dimitió como entrenador la pasada semana: «Llevaba cuatro años en el equipo y soportaba una presión y una exigencia muy grandes. Como siempre mandan los resultados».
Personalmente, Angulo no tiene queja de la afición sportinguista. «En un partido que empezamos perdiendo 0-2, el público nos silbó a todos. Me tratan bien, incluso por la calle». El asturiano está cumpliendo los objetivos que le llevaron a Portugal: «Quería volver a entrar en la dinámica de las convocatorias y de jugar partidos».
Angulo está jugando de interior derecho, una posición que ocupó muchas veces en el Valencia. Se siente cómodo y sólo echa de menos una cosa: «Tengo unas ganas locas de meter un gol». El último con el Valencia es de la temporada 2007-08, cuando comenzó su ostracismo y sólo jugó 16 partidos.
No ha notado grandes diferencias entre la liga española y portuguesa: «Me ha sorprendido porque es casi lo mismo. Hay algún detalle aquí que falta allí y al revés». Quizá la principal diferencia sean los estadios: «Hay cuatro o cinco que se reformaron para la Eurocopa que están bien y el resto se han quedado un poco desfasados».
Angulo firmó con el Sporting por una temporada: «Lo que quiero es jugar y que me salga un buen año. Después ya veremos». Para el año que viene no descarta nada, incluida la posibilidad de jugar en otro Sporting, el de Gijón, donde se formó. Desde Lisboa, Angulo se alegra de la buena temporada rojiblanca: «Se ve que el equipo ha madurado y juega mejor. Tenía una buena base, mejorada con los fichajes».