Tineo, J. I. CASTAÑÓN
Tineo, tierra del general Riego, vivió ayer en el circuito de San Roque una incruenta batalla entre dos capitanes: uno de apellido, José Luis Capitán, el otro de profesión, Ciro Zapico, en una guerra que terminará el próximo 14 de marzo, fecha del Campeonato de España y última etapa del Gran Premio regional de Cross y que en Tineo no hizo más que empezar. La primera escaramuza, sobre 7.240 metros, se la anotó José Luis, que tras casarse con una ovetense dejó su Madrid natal para instalarse desde este verano en Asturias. Ayer, en su debut como atleta asturiano, venció al carbayón Ciro Zapico, que se sobrepuso a la falta de sueño provocada por Bruno, su hijo recién nacido. Marcos Peón, en un circuito que por su trazado no le favorecía, firmaba un excelente tercer puesto que valió al fondista gijonés para ganar confianza tras una pasada temporada en la que las lesiones salieron a su encuentro.
El Memorial «Juan Carlos Fernández», que lleva el nombre del añorado tinetense que vio desde el Queens el paso de la maratón de New York y tuvo la fuerza de voluntad de arrastrar a sus paisanos a organizar un cross y una prueba como la Tineo-Cangas del Narcea, fue un auténtico duelo entre Capitán y Zapico. Capitán, que llegaba de ser quinto en la popular Behobia-San Sebastián, se enfrentaba a un Ciro que siete días antes había bajado de la hora y 10 minutos en la Media Maratón de Tenerife en una carrera azotada por el viento. Tras ellos, un puñado de atletas que corrieron distinta suerte: el local Juanfran Peláez hubo de retirarse; Begega, un viejo guerrero, firmaba una audaz carrera demostrando que el que tuvo, retuvo, como Julio César Álvarez, en tanto Enedino García se mostraba más flojo que en su espectacular arranque de 2008.
La batalla se planteó desde dos ópticas diferentes. José Luis atacaba pendiente arriba en la «montaña rusa» de Tineo, y Ciro recuperaba cuesta abajo. Así durante buena parte de las siete vueltas, hasta que a falta de vuelta y media José Luis, alertado por su mujer, ayer una aficionada más, se dio cuenta de que Ciro pasaba por un momento de debilidad. Cambió su ritmo lo suficiente como para abrir un hueco que resultó definitivo; una distancia que llevo a Capitán a quedar bien con su familia política porque nada menos que su suegro es de Tineo.
La prueba femenina no tuvo ni chicha, ni limoná. María García, la corredora del Oviedo que prepara Jaime Fernández, se tomó la competición como un entrenamiento. La ausencia de rivales de peso llevaron a la gozoniega a una victoria más que contundente. María, que había brillado el año pasado sin exprimirse, fue capaz de reventar la carrera cuando y como quiso, apenas transcurrida la primera de las seis vueltas previstas (5.440 metros). Tal fue su superioridad que, como pasa con las victorias aplastantes, su primer puesto casi pasó desapercibido. Más que de la victoria de María se habló de lo triste que resultaba ver cómo sólo cinco atletas tomaban la salida. Competición, competitividad y premios van muchas veces unidas de la mano y hay críticas fundamentadas que sostienen que puede ser legal que se repartan los mismos premios a los chicos y las chicas, pero justo, lo que se dice justo, no lo es porque a ojos del público no era lo mismo ayer ser quinto en categoría masculina que en la prueba femenina. Y desgraciadamente hay demasiados días como para que se repita lo sucedido en Tineo. Un debate que puede ser políticamente incorrecto, pero que los atletas asturianos de rango masculino llevan mucho tiempo rumiando.