Cheste (Valencia), Agencias
El asturiano Fernando Alonso desató la locura de los aficionados congregados en el circuito Ricardo Tormo, en Cheste (Valencia), durante la visita del piloto en el último día de las Finales Mundiales de Ferrari, con cuya escudería de Fórmula 1 correrá la próxima temporada.
Alonso, que obtuvo el permiso de Renault F1 para estar presente en la cita anual de la marca italiana, llegó poco después de las diez a las instalaciones del circuito de la Comunidad Valenciana y se dirigió a boxes para saludar a los allí presentes.
En sus primeros minutos con la que será su escudería durante las tres próximas temporadas, Alonso se trasladó a la carpa del equipo de Fórmula 1 que Ferrari tiene instalada en el circuito para posteriormente acercarse a la zona de boxes.
También se interesó por algunos de los coches emblemáticos de la casa que habitualmente se encuentran en la sede de la firma italiana de Maranello y, sobre todo, por antiguos monoplazas de F-1 de la escudería transalpina, en especial, por el que utilizó en 1990 el francés Alain Prost, cuatro veces campeón del Mundo de Fórmula Uno.
Al poco de llegar a las instalaciones del trazado valenciano se corrió la voz de su presencia en Cheste, lo que propició carreras de los aficionados por acercarse a ver al doble campeón del Mundo de Fórmula Uno.
Alonso, que presenció alguna de las carreras de esta reunión, también pudo departir con el brasileño Felipe Massa, con el que compartirá box la próxima temporada, así como con el también español Marc Gené, probador de la marca del «cavallino rampante».
Igualmente, Alonso estuvo acompañado por el presidente del Ferrari, Luca di Montezemolo, así como de otros miembros de la estructura de firma automovilística italiana que se dieron cita en la fiesta «ferrarista» de Valencia.
Esta es la primera ocasión en que las Finales Mundiales de Ferrari se realizan fuera de Italia, del mismo modo que ha sido la primera ocasión en la que Alonso, cuyo contrato con Renault F1 vence el 31 de diciembre, se deja ver públicamente con su nueva escudería.
El ovetense manifestó que confía en poder luchar por el título de campeón del Mundo de Fórmula Uno de 2010 al volante de un Ferrari junto a su compañero, el brasileño Felipe Massa.
«Para mí, es un día muy importante, ya que es el primero en el que he podido experimentar el mundo Ferrari, y la verdad es que estoy muy impresionado y muy feliz», dijo Alonso en una breve alocución ante los aficionados congregados en las gradas del circuito del Ricardo Tormo. «El año 2010 será muy importante para Ferrari y junto con Felipe (Massa) espero estar en la lucha por el título. Confío en que con nuestro trabajo todos los ferraristas del mundo puedan estar orgullosos de nuestro trabajo y nuestra profesionalidad», añadió el asturiano.
Asimismo, Massa se mostró «muy contento» de poder volver a pilotar después del accidente sufrido en el Gran Premio de Hungría en el mes de julio pasado y que le obligó a dejar el certamen de 2009 por las heridas casadas en la cara y el ojo de las que ya se ha recuperado. «Espero que podamos hacer el mejor equipo la próxima temporada al volante del mejor coche», dijo el brasileño.
Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari, se mostró «feliz» por la recuperación de Massa y dio la bienvenida a Alonso al «mundo Ferrari».
Antes, Alonso y Massa iniciaron una vuelta al circuito a bordo de un Ferrari California descapotable rojo conducido por Montezemolo y con los dos pilotos subidos en la parte superior de los respaldos traseros. Tras ellos iba otro Ferrari, del mismo modelo pero de color azul, y conducido por el president de la Generalitat, Francisco Camps, y acompañado por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.
La anécdota del día la protagonizó Montezemolo, ya que antes de superar la recta principal del circuito el presidente de Ferrari se metió en la escapatoria de la curva de final de recta para saludar a las aficionados pero el coche se quedó atrapado en la grava.
Ante esta situación, Montezemolo, Alonso y Massa abandonaron el coche y se subieron en la parte trasera del que conducía Camps y con Rita Barberá en el asiento delantero de la derecha hasta completa la vuelta al trazado valenciano.