Oviedo, José PALACIO
El Oviedo no reacciona. Los azules volvieron a mostrar sus carencias ante el Leganés y cedieron su quinto empate en el Tartiere, en un encuentro que dominaron con claridad, pero en el que dejaron patente sus limitaciones ofensivas. Tres encuentros consecutivos sin marcar ponen en entredicho la capacidad de un equipo confeccionado para luchar pos los puestos altos de la clasificación y que ahora, cuando se cumple el primer tercio de la competición, mira más hacia abajo que hacia arriba. Sin pegada y ante un rival con un buen orden defensivo, el Oviedo mostró su impotencia y dejó escapar otros dos puntos de su campo ante la desesperación de la grada que despidió al equipo con silbidos.
Los cambios anunciados por Pichi Lucas en el once inicial se quedaron reducidos a dos. Iván Ania y Mario Prieto fueron los sacrificados, entrando en su lugar Jandro y Rubén García.
En la primera mitad, el Oviedo tuvo más intensidad que en encuentros anteriores. Ante un rival replegado y ordenado defensivamente, los azules tuvieron siempre el dominio y el control del partido, pero eso no se tradujo en nada más, ya que estuvieron desacertados en los últimos metros. La movilidad de Busto y especialmente de Rayco les dio más opciones ofensivas , pero la falta de pegada fue una losa de la que ya no se sacudieron en el resto del partido.
Un buen pase de Busto a Rayco, en el minuto 14, fue el inicio de las ocasiones claras de los azules. El canario se plantó sólo delante de Raúl Moreno, pero no supo resolver el mano a mano, optando por la peor solución posible.
El Oviedo dominaba con claridad, pero el Leganés no se sentía incómodo. Los madrileños basculando bien defensivamente apenas concedieron opciones y, cuando lo hicieron, los oviedistas erraron en la definición, como le sucedió a Busto, tras un pase de Rayco, en el minuto 33, o a el propio delantero canario, tras una jugada de Xavi Moré.
El Leganés no existió en el aspecto ofensivo en la primera mitad. En la segunda, el cambio de Nacho Méndez por Rayco varió el esquema ofensivo de los azules, pasando Busto a la banda izquierda y Jandro al centro. Pero los azules no alteraron el guión del partido. Al contrario, fue el Leganés el que comenzó a estirarse y acercarse con peligro a la portería azul. Los madrileños pudieron adelantarse en el minuto 52, pero Aníbal disparó inocentemente a las manos de Aulestia y tres después Nacho Aznar cabeceó desviado un centro de Carlos Martínez.
Pichi Lucas lo volvió a intentar con el único recurso ofensivo que tenía en el banquillo, Iván Ania, con lo que Busto volvió a su posición natural. Pero tampoco cambió nada. Incluso pudo ser peor porque el Leganés volvió a disponer de una doble ocasión de Nacho Aznar y Quini que desbarató Aulestia a falta de quince minutos para el final. Con el desgaste físico pasando ya factura, las limitaciones ofensivas de los azules se volvieron más evidentes. A la ansiedad de los jugadores se unió la de la grada y el tramo final se convirtió en un querer y no poder de un equipo que cada vez le cuesta más sacar los partidos adelante.
Cuatro partidos sin ganar y tres sin marcar condicionan la reacción de un equipo al que le está condenando su falta de pegada.