Gijón, Víctor RIVERA
Iván Cuéllar no es de los que se rinden fácilmente. Apenas unas horas después de salir del quirófano, donde fue operado de la rotura del ligamento cruzado anterior, el portero extremeño ya mostraba su deseo de volver cuanto antes al trabajo y de iniciar la rehabilitación. No será tan fácil. Cuéllar asume que los primeros días, en los que se le ha recomendado reposo, serán los peores y por eso ha pedido permiso para pasar la primera semana en Mérida junto a su familia. «Tengo ganas de hacer algo, no sirvo para verme parado», confiesa el portero arropado por sus padres y por su novia en su habitación del Hospital Begoña, donde tendrá que permanecer ingresado durante un par de días. El rojiblanco dice estar «muy animado» a pesar del golpe moral que supuso esta lesión. La temporada se ha acabado para él.
La operación a la que fue sometido ayer se desarrolló con éxito. El doctor Antonio Maestro, jefe de los servicios médicos del club, fue el encargado de recomponerle a Cuéllar la rodilla. Los doctores Luis Rodríguez y Fernández Lombardía, su equipo médico habitual, le asistieron durante una operación en la que también estuvo presente el recuperador del Sporting Lorenzo del Pozo. La intervención duró poco más de una hora y a Cuéllar se le administró la anestesia epidural. Mañana está previsto que reciba el alta médica.
Cuéllar se lesionó de la forma más tonta, cuando participaba en un rondo junto a varios de sus compañeros. El portero quiso hacer un cambio brusco de dirección, pero su pie izquierdo se quedó clavado en el suelo y la rodilla crujió. De inmediato se dio cuenta de que la lesión era grave. Una vez superado el susto inicial y digerida la noticia, Cuéllar reaccionó como lo hacen los grandes: fijándose un nuevo reto. «Trataré de acortar los plazos».